Cuento: Historia de hoy de Hansel y Gretel. Version moderna que nos habla sobre los vampiros energéticos.

Hola

Bienvenidos

a Mundo de niños.

El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

Hansel y Gretel. Version moderna que nos habla sobre los vampiros energéticos.

                         
                         

 

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Hansel y Gretel

Yo soy Gretel y el chico que veis conmigo es mi hermano Hansel. Está muy débil y prácticamente he tenido que cargar con él para llegar hasta aquí, pero al fin hemos conseguido escapar de la preciosa casita del bosque y de su propietaria.

Esta es nuestra historia:

Nuestra madre murió cuando nosotros éramos pequeños, y mi padre se volvió a casar después de unos años. Todo parecía ir bien al principio.

Ana – así era como se llamaba nuestra madrastra – se portaba bien con nosotros y disfrutábamos de una vida acomodada. Mi padre era ingeniero en una importante empresa y su salario nos permitía vivir tranquilamente. Ana  no trabajaba, vivía al día y gastaba el dinero a manos llenas.

Nos compramos  una preciosa casa en las afueras de la ciudad, tras conseguir una de esas hipotecas que los bancos daban tan fácilmente antes de la crisis.

Pero hace dos años mi padre perdió su empleo, y tal como estaban las cosas le fue imposible encontrar otro. Todo iban de mal en peor, pues aun estábamos pagando la casa y el banco amenazaba con embargarnos y dejarnos en la calle.

Entonces empezamos a descubrir el verdadero carácter de Ana. Ella no nos soportaba. Nuestra presencia la ponía enferma. Se burlaba de todo lo que decíamos  y humillaba a mi padre constantemente diciéndole que no valía para nada.

Un día, al llegar a casa después de clase, encontramos a Ana esperándonos muy contenta, y nos dijo:

- Creo que últimamente me he portado muy mal con vosotros y para que me perdonéis he preparado un delicioso picnic. Nos vamos a comer al campo, como una verdadera familia. He pensado en todo, conozco un sito precioso a unas dos horas de aquí y estoy segura de que os encantará.

-¿Y papa no viene?  – Preguntó Hansel

- No, papa tiene esta tarde una importante entrevista de trabajo – le contestó.

Así que nos subimos al coche y nos pusimos en marcha.

El viaje se nos hizo un poco largo. Ana se equivocó varias veces de camino. Íbamos por una carretera estrecha y llena de curvas que atravesaba un interminable bosque, cuando al fin llegamos a nuestro destino.

- ¡Ya está, hemos llegado!, ¿qué os parece?¿ no es fantástico? Ahora tendremos que andar un poco hasta llegar a mi sitio secreto.

Caminamos bosque a través durante una hora, más o menos, hasta llegar a un precioso claro.

- ¡Es aquí ¡ – dijo Ana – ¿no es hermoso? Solía venir a este bosque con mi abuelo, cuando era pequeña, a coger setas -

Ana desplegó un bonito mantel y saco platos y vasos que llevaba en la cesta de picnic.  Había pensado en todo. Comimos de maravilla y lo pasamos muy bien, pues cuando quería podía ser encantadora.

Hacia el atardecer nos dijo:

- Quedaos aquí un momento, quiero ver si encuentro una fuentecita preciosa a la que iba con mi abuelo cuando era pequeña. Me gustaría enseñárosla. Será solo un  momento. Hasta ahora, enseguida vuelvo – Y desapareció entre los árboles.

Esperamos mucho rato y Ana no volvía. El sol ya se estaba ocultando, y ella no regresaba. Seguimos esperando, de todas formas, hasta que se hizo de noche. Soplaba el viento y los ruidos de los animales del bosque formaron una amenazadora melodía. La oscuridad era casi completa fuera del claro donde estábamos, pues aunque había luna, el espeso follaje de los árboles ocultaba su luz casi por completo. Al final llegamos a la conclusión de que ella no volvería. Nos había abandonado allí, en aquel bosque desconocido y muy lejos de casa.

Intenté llamar a mi padre por el móvil, pero no había cobertura.

Hansel  estaba muy asustado, y yo no sabia que decirle.

- No nos podemos quedar aquí quietos, tenemos que intentar llegar hasta la carretera para buscar ayuda –  Le dije a mi hermano.

- Pero esta muy oscuro.

- Usaremos el móvil de linterna.

Empezamos a caminar sin rumbo, pero daba la sensación de que no avanzábamos, pues todo el bosque nos parecía igual, y era imposible orientarse.

Caminamos y caminamos hasta quedar exhaustos, pero cuando ya habíamos perdido toda esperanza de encontrar ayuda, vimos una luz entre la espesura y nos dirigimos hacia allí esperanzados.

No tardamos mucho en llegar a una preciosa casa de madera con un porche de columnas blancas. Subimos corriendo las escaleras que conducían hacia la puerta y llamamos al timbre.

Una hermosa mujer de rostro muy pálido, casi enfermizo, nos abrió la puerta con una sonrisa.

-Buenas noches.  ¿Se puede saber qué hacen aquí dos jovencitos a estas horas? – nos preguntó.

- ¿Podemos pasar?, estamos muy cansados y llevamos muchas horas caminando -

  –  Claro que sí, pasad – Nos dijo amablemente.

- Acompañadme hasta la cocina y me contáis lo que os ha sucedido, mientras os preparo un chocolate caliente -

Así que le contamos, temblado y entre lagrimas, nuestra terrible historia.

- Lo siento muchísimo. Lo habréis pasado fatal, pero ahora estáis a salvo. Tranquilos; podéis quedaros aquí todo el tiempo que queráis -

-¿Podemos llamar a casa por teléfono?-

- Lo siento muchísimo, pero está averiado, y como esta casa queda tan lejos de todas partes, aun no han venido a arreglarlo -

-¿Nos podría acercar mañana al pueblo más próximo?-

-¿No sé cómo? Está a unos 40 kilómetros de aquí y ahora no tengo coche. Justamente hoy se lo ha llevado mi hija y no volverá hasta dentro de una semana -

- Creo que no nos queda más remedio que esperar -

- Pobrecitos, tendréis ganas de descansar después de un día tan horrible… os enseñare vuestras habitaciones -

La casa era preciosa y nuestras habitaciones cómodas y acogedoras, y aunque dormí bastante bien a pesar de las circunstancias, me desperté con la sensación de no haber descansado, y lo mismo le pasaba a mi hermano.

A la mañana siguiente, tras bajar las escaleras, encontramos a Luna, nuestra anfitriona, preparando un suculento desayuno.

- Hola, buenos días, ¿cómo os encontráis esta mañana? -

- Os veo un poco paliduchos, pero os he preparado un desayuno que haría revivir a un muerto -

Y era cierto; leche con cacao, torta casera, mermelada, tostadas con mantequilla y no sé cuantas cosas más.

Todo estaba delicioso, y ni en el mejor hotel habríamos desayunado tan bien.

Después del copioso desayuno nos sentimos algo mejor.

Pasamos el resto del día charlando con ella y ayudándola en algunos trabajos de la casa. Parecía estar muy contenta de que estuviéramos allí, y su aspecto era mucho mas saludable que cuando nos recibió la noche anterior, estaba verdaderamente radiante, pero por un instante, me pareció percibir algo extraño en su mirada, algo que me dio escalofríos.

Por la noche, durante la magnifica cena que había preparado, nos dijo:

- ¿No os gustaría quedaros aquí conmigo? Aquí no os faltaría de nada y me haríais muy feliz, pues a veces me siento tan sola y triste que no sé qué haría -

- Pero no nos podemos quedar, porque nuestro padre estará muy preocupado, y, además, tú ya tienes a tu hija – le dije.

- Mi hija es una ingrata y pasa muchas temporadas fuera de casa -

- ¿De verdad creéis que vuestro padre estará preocupado? ¿Es posible que penséis que él no conocía los planes de vuestra madrastra? -

- Por favor, ya sois mayorcitos, ¿cómo podéis ser tan ingenuos? -

Hansel se puso a llorar desconsoladamente, pero yo me contuve, aunque también tenía ganas de hacerlo.

Ella lo abrazó cariñosamente, y dijo:

- ¡Mis pobres niños! No sufráis más, porque aquí estáis a salvo y yo cuidaré de vosotros -

Cuando subimos a acostarnos, mi hermano y yo nos sentíamos fatal. Hansel estaba tan pálido que parecía un cadáver, y cuando yo me miré al espejo antes de acostarme, me asusté de mi propio aspecto; tenia muy mal color y unas grandes ojeras que rodeaban mis ojos.

Esa noche tuve terribles pesadillas  y al despertar se apoderó de mi una extraña idea.

Aquella mujer tan hermosa y amable que parecía todo bondad, ocultaba algo.

Pasaron los días y observé con creciente preocupación cómo mi hermano cada vez le iba tomando más cariño a esa mujer, mientras su salud empeoraba.

Yo intentaba no pasar mucho rato con ella. Ayudaba con las tareas de la casa,  me ocupaba del jardín o salía a recoger bayas por los alrededores. Cualquier cosa que me alejara de su negativa presencia, pues había  comprobado que cuando actuaba de este modo, recuperaba mi energía y me sentía mucho mejor.

Un día, curioseando por la casa, encontré guardada en un cajón una extraña fotografía muy antigua. Estaba fechada en mayo de 1910, y era el retrato de una mujer que tenia un parecido asombroso con Luna. Entonces me la guardé para enseñársela  a Hansel.

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Luna

Pero cuando se la mostré, él me miró como si estuviera chiflada y me dijo:

- Será alguna antepasada suya, no me parece tan raro -

- ¡Pero si es igual… fíjate bien! -

- Tú siempre buscándole los tres pies al gato -

- Desde luego que eres una desagradecida, y no te das cuenta de todo lo que  está haciendo por nosotros. Ella nos quiere -

- Y tú no te das cuenta que cuanto más rato pasas con ella, cada vez estás más débil y ella más hermosa y vital. ¡Si cada día que pasa parece más joven! ¿No ves que te está chupando la energía?-

- ¡Pero qué tonterías dices, tú siempre tan fantasiosa! – y siguió diciéndome :

- Lo estoy pasando muy mal y es difícil de asumir que nuestro padre no nos quiera, pero ella me está ayudando a superarlo -

- ¿Porqué dices que papa no nos quiere?¿ Realmente lo piensas, o es una idea que ella te ha metido en la cabeza? -

- Mañana, cuando venga su hija, le exigiré que nos lleve al pueblo y llamaremos a papa -

Pero al día siguiente nadie llegó.

Yo le pregunté:

- ¿Cuándo vendrá tu hija? -

- No sé…como estamos incomunicados… Pero no os preocupéis; seguro que aparecerá tarde o temprano; la puntualidad no es una de sus virtudes -

- Pero nosotros no podemos esperar más. Si nos preparas una bolsa con víveres, seguro que en dos o tres días llegamos al pueblo -

-¡De ninguna manera! ¡Es muy peligroso y os perderéis. Además, los lobos os podrían atacar durante la noche – contestó ella muy alterada.

- ¡Gretel, es una locura; ella tiene razón! – le dio la razón Hensel.

- ¡No, no la tiene! Llevo una semana viviendo en esta casa y no he oído aullar a ningún lobo. Además, he encontrado esta brújula en la biblioteca y supongo que no te importara dejárnosla – 

- No os podéis marchar y dejarme aquí sola, con todo lo que he hecho por vosotros. ¿Qué futuro os espera, junto a una madrastra que ha intentado asesinaros? -

- Sí, eso es verdad, pero si mi padre se enterara de lo que ha sucedido, seguro que la abandonaría y, aun más, haría que la encerraran en la cárcel. Por eso es preciso que hablemos con él -

-Ya sé que es muy difícil de creer, pero creo que vuestro padre no os quiere. Tengo un sexto sentido para estas cosas. ¿No piensas que si os quisiera, habría movido cielo y tierra para encontraros? -

- No, porque estoy segura que Ana le habrá dicho un montón de mentiras – contesté muy enfadada, al tiempo que sentía como me debilitaba.

Ella entonces se puso a llorar y nos dijo:

- Yo os digo esto sólo por vuestro bien, y tú me lo pagas así. ¿Me estas tratando de mentirosa? – Y se hundió en un mar de lagrimas.

Yo no contesté.  No quería entrar en su juego, porque me debilitaba.

Hansel le dio un fuerte abrazo para consolarla, mientras me dirigía una mirada de incomprensión.

Esa noche, mientras ellos dormían, preparé todo lo necesario para la huida,  incluso una nota de despedida que decía así:

“Cuando leas esta nota estaremos ya muy lejos.

No me importan ni los peligros ni las fatigas que podamos sufrir, con tal de alejarnos de ti, pues se que lo conseguiremos. Mi fuerza proviene del amor que siento por mi hermano y por mi padre y el amor siempre vence al miedo, y me abrirá el camino hasta mi hogar, más allá de este oscuro bosque”.

“No tienes poder sobre mí. En realidad no eres más que una hipócrita sin vida propia, y por eso robas la energía de los demás para vivir. Eres un ser triste, un parasito, tu cara es una bella mascara, pero cuando llega la noche y en la soledad de tu dormitorio te miras al espejo ¿que ves en realidad?”

“Me pregunto..¿puedes vivir tranquila? ¿Tu conciencia te deja dormir?”

“La verdad es que me das lástima, pues eres un pobre ser vacío de la oscuridad. Prefiero un minuto de mi vida, que cien años de la tuya”.

                                                              Gretel

Desperté a mi hermano antes del amanecer. Estaba tan débil que no podía casi andar y tuve que ayudarle a bajar las escaleras. Al principio no quería venir conmigo, porque allí se sentía protegido y pensaba que si volvía a casa, algo terrible le podía suceder, pero al final lo convencí.

Pero cuando llegamos abajo, nos encontramos con que la puerta estaba cerrada con llave. Entonces intente abrir una ventana para escapar, pero todas las ventanas de la planta baja estaban clavadas al marco. Mi hermano estaba perplejo.

-¿Qué piensas ahora de nuestra adorable carcelera? –  le dije, al tiempo que   recordé que en el sótano había un pequeño ventanuco.  Bajamos tan rápido como nos fue posible. Estaba un poco alto, pero conseguí alcanzar la portezuela subiéndome a una silla; tiré del pomo con fuerza, temiendo que no se abriera, aunque final cedió. Nos costó un poco salir por allí, sobre todo a Hansel, pues no tenía casi fuerzas, pero finalmente lo conseguimos.

Por fin éramos libres, y aunque no sabía cómo llegar al pueblo más cercano,    saqué la brújula de mi bolsillo y decidí caminar en dirección contraria a la casa, para alejarme lo más rápidamente de ella.  

A medida que  la fuimos dejando atrás, mi hermano fue sintiéndose cada vez   mejor, y cuando ya llevábamos  unas dos horas de marcha, a paso lento, divisamos un pueblecito que estaba sorprendentemente cerca de la casa.

Entonces Hansel me dijo indignado:

-¡Pero si el pueblo estaba muy cerca… Nos ha engañado! –

Al llegar al pueblo, llamamos enseguida a nuestro padre, que  se alegró muchísimo, y se sintió muy aliviado de oírnos, pues llevaban una semana buscándonos.

Cuando le conté todo lo que había pasado, se quedo perplejo, pues Ana no le había contado nada sobre nuestra excursión; simplemente le dijo fingiendo tristeza y pesadumbre  que no habíamos vuelto del colegio.

Cuando al fin estuvimos los tres juntos de nuevo, abrazándonos y besándonos de felicidad, nuestro padre nos reconoció:

Siento muchísimo todo lo que habéis tenido que pasar, en parte por mi propia culpa, pero  lo que ha sucedido me ha hecho abrir los ojos y ver  la verdadera personalidad de Ana. Antes de venir aquí, he informado a la policía de todo lo sucedido, y ya  no tendréis que preocuparos más por ella porque no la veréis más.

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