Cuento: La feria de los sueños 1ª parte. Cuento para niños y adolescentes. Mundo de niños

ilustración,cuento,niños y adolescentes,ciencia ficción, Mundo de niños,http://mundodeninos.es,

 

Hola

Bienvenidos

a Mundo de niños.

El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

 

                  

La feria de los sueños

-Un día me encontré por la calle con mi amiga  Vanesa, que hacía tiempo que no veía, y la verdad es que casi ni la reconocí. Había algo en ella que me resultaba  diferente. Con su larga melena suelta y caminando con una seguridad y confianza inusual, iba acompañada de tres chavales que más bien parecían sus perritos falderos, a los que solo les faltaba sacar la lengua.

 -Sí, era Vanesa sin duda alguna, como pude comprobar tras pararnos un rato a charlar amigablemente. Pero se había convertido  en una chica  atractiva y segura de si misma, cuando siempre había sido más bien paradita e indecisa, sobretodo para relacionarse con los chicos.

 -Estuvimos hablando de nuestros estudios  y diversiones,  y me confesó que últimamente estaban siempre  en “La feria de los sueños”,  que recientemente habían inaugurado en las afueras   de la ciudad.

-“Tú entras en las cúpulas  y te dan una pastillita que te hace vivir unos sueños maravillosos, como si fueran la  misma realidad” – me dijo alegremente, mientras los chavales asentían  entusiasmados lo que ella decía, porque también habían estado allí. Me resultó muy  sospechosa la relación que había entre ellos, como si hubiera algo que no era sincero de verdad, cuando Vanesa siempre había sido muy cuidadosa en sus relaciones.

Cuando nos despedimos me invitaron a que yo también fuera por allí, pues aunque ya sabía del sitio, porque se había convertido en algo muy popular en la ciudad,  nunca me había sentido verdaderamente  interesada.

 -La feria estaba situada en un gran parque con maravillosos  y grandes árboles, con sus frondosas copas verde esmeralda, cuando en ese lugar, antes de la construcción del gran complejo, no había ni uno solo, y no podían haber crecido en tan poco tiempo, por lo que deduje que eran artificiales.

 -Se trataba de un extenso recinto formado por grandes cúpulas de cristal independientes, repartidas entre vistosos jardines y  los grandes árboles muy raros que nunca había visto antes. La gente elegía entrar en cada una de ellas para participar en los juegos. En el interior había cómodos sillones donde las participantes se sentaban para vivir las grandes aventuras que me había contado  Vanesa , después de tomar una bonita cápsula roja. Aunque por el momento no sabía mucho más, con el tiempo fui informándome a mi manera de las condiciones del juego,  y preguntándome si tendrían algo que ver con los extraños sucesos que iba observando a mi alrededor.

 -Aquella misma semana, por ejemplo, volví a presenciar en la clase de biología del instituto, una escena sorprendente del cambio de comportamiento de una compañera de clase.

-Elena siempre había sido una estudiante mediana, aunque algo envidiosa de las más listas, que siempre sacaban nueves y dieces en todo. Aquella mañana día demostró que sabía más que la misma profesora, hasta el punto que la humilló despiadadamente delante de todos, obligándola incluso a abandonar la clase para no delatar las lágrimas que  no podía contener de la rabia y la impotencia. Elena la contradijo cuando explicaba el funcionamiento de la células, y no solamente eso, sino que le reprochó delante de toda la clase que no estuviera mejor informada sobre lo que era su especialidad. Hubo una tremenda discusión entre las dos, llena de ofensas e insultos disimulados, y mucha, mucha agresividad verbal, porque Elena también le echaba en cara que siempre le pusiera notas muy normalitas en los exámenes, cuando pensaba que se merecía más. Es decir, no fue una discusión entre una profesora y una alumna, sino entre dos personas en igualdad de condiciones. Todos enmudecimos, impresionados por la tremenda escena, sobretodo por lo ofensiva que Elena había demostrado poder ser, sin que le importaran las consecuencias de tratar de esa manera a una profesora.

 – Un día comencé a escudriñar curiosamente los folletos publicitarios de “La feria de los sueños”,  interesándome  de verdad por primera vez, porque mi intuición me decía que aquel moderno parque de atracciones tenía alguna relación  con los extraños cambios de comportamiento que había advertido en mis compañeras.

-Sabía que tanto Vanesa como Elena visitaban con cierta frecuencia las cúpulas de la feria los fines de semana, pero en realidad, todos los jóvenes del instituto estaban entusiasmados, y no dejaban de hablar del sitio en sus conversaciones. Pero cuando les preguntabas algo más concreto sobre lo que hacían allí dentro, ninguno respondía con claridad, como si guardaran un secreto para los no iniciados, como era yo. Estaba claro que había que experimentarlo para comprenderlo, pero me resistía a dar ese paso, porque mi intuición me decía que me mantuviera alejada de aquellas bonitas cúpulas de colorines.

 -En los folletos no se daba ninguna explicación de las condiciones del juego, pero  cada cúpula tenía hipnóticos rótulos  luminosos en la entrada, con diferentes  consignas : “El sueño de la belleza”, “El sueño del héroe”, “El sueño de la inteligencia”, “El sueño de la fama”, “El sueño de la riqueza”, “El sueño del riesgo y la aventura”, “El sueño del poder”.

- Entonces  pensé que se trataba de soñar, como ya me había dicho Vanesa. Pero ¿de qué manera? ¿Después de dormirte con aquella misteriosa cápsula roja que te vendían? Y si te dormían, ¿podías soñar lo que quisieras, o te obligaban a soñar lo que ellos tenían previsto?

 -Yo era una experta soñadora lúcida y podía ser consciente dentro de mis sueños de que estaba soñando, viviendo y disfrutando con mi voluntad real la experiencia que yo eligiera dentro del sueño, sin las restricciones de la vida física. Había tenido experiencias maravillosas y vivencias que nunca las podría tener en la vigilia, como volar, atravesar paredes, visitar planetas desconocidos, o nadar por las profundidades oceánicas junto a fantásticos peces. Pero nunca había tenido que tomar ninguna pastilla, ni había tenido que entrar en ninguna extraña cúpula para conseguirlo. Me bastaban mi confortable cama en la intimidad silenciosa de mi habitación y concentrarme, unos minutos antes de dormirme, en la idea de despertarme dentro del sueño y poderlo dirigir así   hacia mi aventura preferida. Entonces empecé a urdir un plan secreto, porque yo también era una iniciada, pero de otras cosas que ellos no  podían ni imaginar.

 -Decidí resueltamente que a partir de mi próximo sueño lúcido viajaría hasta el interior de aquellas misteriosas cúpulas, para descubrir por mi misma lo que allí dentro ocurría. 

 -Durante mi primer sueño lúcido después de tomar aquella decisión, descubrí escenas llenas de pasión desenfrenada en un concierto de música moderna. Miles de jóvenes aclamaban enloquecidos a un cantante con un vestido luminoso y extravagante, que vociferaba de una manera estridente, acompañado por una  ruidosa banda. La escena era impactante por lo exagerada y estrambótica, diferente de la realidad, pero similar en algunas cosas. Había en general mucha agresividad y descontrol entre la masa de jóvenes, que clamaban  aturdidos por el ciego fanatismo. Me encontraba sin duda en la cúpula donde rezaba “El sueño de la fama” y comprendí enseguida que cada una de las diferentes cúpulas  eran espacios temáticos, en las cuales solo se podía soñar con situaciones y circunstancias relacionadas con la leyenda que figuraba al entrar.  El soñador que interpretaba al cantante no lo pude reconocer, pero estaba claro que había presenciado solo un sueño de los muchos que podían darse dentro de la cúpula, entre los muchos soñadores que reposaban en los sillones. Aunque quizá, yo había ido a parar al sueño más intenso y vívido.

 -Sorprendentemente, a la semana siguiente de tener el sueño lúcido, ocurrió  un acontecimiento bastante dramático que me hizo pensar en la similitud con mi sueño. Y fue durante la celebración de un concierto  de una conocida banda de jóvenes músicos de la ciudad,  donde las cosas se habían descontrolado por el exceso al que había llegado la locura sonora y quizá de otras cosas. Una chica había muerto aplastada por la masa enloquecida cuando ésta intentaba acceder en tromba  hasta lugares privilegiados, desde donde poder contemplar mejor al ídolo que aclamaban.

 -Todo también muy raro, porque el conocido grupo local nunca había despertado tantas pasiones como para que se llagara a ese extremo, por lo menos hasta que se dio ese concierto. Quizá aquella noche  ocurrió algo misterioso e imprevisible  que había hecho que sucediera el accidente.

 -“¿Sería el cantante del grupo un asiduo a las sesiones de las cúpulas de “La feria de los sueños…? ¿O no sería él mismo el protagonista de mi sueño? ” – me pregunté, aunque imposible saberlo, porque el cantante del sueño era una especie de estrella deslumbrante de luces  parpadeantes.

Continuara

No te pierdas las misteriosas aventuras de Lu en el mundo de los sueños.

Leave a Reply