Cuento:La feria de los sueños 2ª parte. Cuento para niños y adolescente. Mundo de niños

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Hola

Bienvenidos

a Mundo de niños.

El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

                   

Cuento:La feria de los sueños 2ª parte

-Mis sueños fueron repitiéndose con cierta regularidad, al menos uno cada semana, pero no siempre conseguía entrar en las famosas cúpulas. A veces me quedaba por los jardines, que no eran exactamente igual que los reales,  como solía ocurrir en los sueños lúcidos donde visitabas lugares de la realidad, porque accedías desde otra dimensión, pero presencié escenas donde la gente estaba indecisa sobre donde entrar, porque decían que en alguna de las cúpulas habían tenido experiencias desagradables.

-“Vaya, vaya, experiencias desagradables” – me dije – “¿Y porqué iban a tener experiencias desagradables si ellos elegían sus propios sueños? ¿O quizá no los elegían?” -

-Finalmente, tuve que buscar a alguien real de la vida física, para que me diera más pistas sobre aquellos enigmas. Y elegí a mi amiga Vanesa que, pensé equivocadamente, no tendría ningún reparo en contarme más cosas que las ya que me había dicho la primera vez. Cuando la llamé al móvil parecía que no era ella la que me contestaba, con una voz afectada y distante. Sin duda, había cambiando aun más desde la última vez  que la vi, y al decirle que era yo, su amiga Lu, fingió no darle demasiada importancia, sin inmutarse siquiera. Finalmente aceptó a que nos viéramos de nuevo, no sin cierta reticencia, porque decía que estaba muy ocupada.

-Nos encontramos en el parque donde habíamos jugado de pequeñas, todo lleno de niños y de madres con carritos.  Ella apareció a lo lejos, arreglada como una modelo y caminando con fingida seguridad, como si se luciera por una pasarela donde todos la admiraban sin pestañear. Lo primero que hizo al verme fue lamentar que “hubiéramos quedado en un lugar tan aburrido” – dijo mirando con desdén a su alrededor – donde  apenas podía sentirse admirada, pensé acertadamente, pero le reconocí que lo había hecho adrede para evitar que nadie conocido nos estorbara, porque lo que quería preguntarle “era secreto y muy importante” – le confesé.

-“Vaya Lu, me asustas “– dijo fingiendo  falsa modestia –  “¿Y qué es eso tan secreto e importante que quieres preguntarme?” –

Enseguida entré al grano y tras confesarle que quería que me contara más cosas  sobre las experiencias de “La feria de los sueños”, inmediatamente se cerró sobre sí misma, como si cerrara una puerta que había estado abierta distraídamente, y fingió disimulo quitándole importancia al tema.

- “No hay nada que decir sobre eso Lu. Es lo que ya te dije y nada más. No tiene tanta importancia. ¿Porqué la iba a tener? Además, si quieres saber más, pues entra tú misma y lo sabrás mejor que nadie. Es una diversión para lo más atrevidos, y creo que tú nunca lo has sido. Por eso no te atreves a entrar. ¿No es así mi querida Lu?” – acabó con cierta ironía.

Aunque con el último comentario había querido ofenderme, porque también advertí que además de bella,  se estaba haciendo más borde, decidí no darme por aludida y seguí en mi interrogatorio.

- “¿Para lo más atrevidos?¿ Y porqué? Además, tú tampoco has sido nunca muy atrevida, que digamos”-

Y este último comentario la ofendió tan profundamente, como si le hubiera clavado un aguijón puntiagudo, sin ser esa mi intención, que se levantó de pronto y sin contestarme siquiera, me abandonó airada  volviendo por el mismo camino que había venido.

Ahí acabó mi interrogatorio y probablemente mi amistad con aquella chica transformada.

-…y aquella noche soñé con Vanesa sin proponérmelo.

-En el sueño aparecía de una manera muy diferente a como la había vista ese día. Estaba demacrada y triste, sin nada del atractivo que últimamente lucía. Me confesaba casi entre lloros, que sus sueños en las cúpulas, después de las primeras satisfacciones con los chicos que la admiraban y la perseguían,  la habían llevado a sufrir la envidia de otros chicas que también habían querido soñar lo mismo que ella. Algunas ni siquiera las conocía, pero otras sí, y todas habían iniciado una guerra de todas contra todas, tanto dentro de los sueños como en la realidad. En alguna ocasión habían llegado incluso a la agresión física, y entonces me enseñaba cuatro finas rallas sanguinolentas paralelas que penetraban sensiblemente en la piel de su espalda, y que no eran sino profundos arañazos  de alguna competidora en la lucha por ser la más guapa y popular. Enseguida desperté impresionada por la imagen.

-Inmediatamente me invadió el deseo de volver a verla para pedirle que me enseñara su espalda, para poder comprobar qué grado de relación podría haber entre mi sueño y la realidad, pero sabía que eso iba a ser imposible, y además me tomaría por loca.

Sin embargo, pensé que durante el sueño se me podrían haber revelado algunas ideas, que creo  sí eran  más creíbles.

-Esa misteriosa relación de los sueños con la vigilia real era lo que más me intrigaba, porque tanto con Vanesa como  el sueño del cantante, parecía que ambas realidades se mezclaban o se influían sorprendentemente. El caso de Elena  podría ser igual, porque sabía que ella también había estado en la feria, y me atrevería a asegurar que había estado en la cúpula de “El sueño de la inteligencia”. Pero como los datos que tenía no eran absolutamente concluyentes, decidí que debía continuar con mis investigaciones.

-Mis siguientes sueños lúcidos no me llevaron a las cúpulas como yo deseaba, porque no siempre podía dirigirlos  hacia donde yo quisiera. A veces despertabas en lugares  impredecibles e intentabas redirigirlos hacia donde habías imaginado antes del sueño, pero no siempre lo conseguías, porque  en ocasiones ocurrían cosas que te  distraían de tu propósito inicial. Como el último que tuve, donde aparecí en un lugar urbano nocturno de mi ciudad, en el que un vagabundo callejero me dijo claramente  con el pensamiento, porque en los sueños los diálogos que tienes con los demás son telepáticos :

“ Ten cuidado cuando entres en las cúpulas, porque están controladas por los ingenieros-creadores y no son humanos”

-Aquello sí que me dejó completamente perpleja cuando desperté, porque no pude preguntarle nada. ¡ Los ingenieros-creadores que no eran humanos! Entonces, según aquella revelación, los pobrecitos soñadores que se tomaban alegremente las cápsulas rojas para tener sus sueños preferidos, deduje, estaban totalmente controlados por seres  de otra dimensión. Pero “¿Para qué? “ me pregunté contrariada. “¿Qué obtenían con semejante artimaña?”

-Entonces reflexioné profundamente : “¿Qué podían obtener del engaño?” o más bien “¿Qué no se podía obtener de un mundo tan poco material como era el de los sueños?: Materia, sin duda. Es decir, riqueza. posesiones…mmm ¿y poder? ¡Ah, eso era, ¡poder!. Pero ¿Qué tipo de poder?¿Poder material? No, sin duda. Poder sobre las voluntades, sobre los deseos, sobre las debilidades de los humanos. Sobre aquello que las personas no podían reprimir, porque pensaban que era lo más natural y legítimo: ¡Ser inteligente!¡Ser bello!¡Ser poderoso!¡Ser rico! ¿Y cómo lo obtenían? ¿Robando los cuerpos? No, evidentemente, porque todos regresaban de los sueños. Entonces ¿qué obtenían que no pudiésemos ver? : ¡Aaaaaah! ¿Qué desprendían los cuerpos cuando se prestaban tan  inconscientemente a esas actividades de sus deseos y sus pasiones? ¡Claro! :

¡¡¡Energía!!! ¡Les chupaban la energía! ¡Y parece que necesitaban mucha!

-En mi siguiente sueño lúcido pude entrar directamente en una de las cúpulas que debía de ser la de “El sueño de la riqueza”, a juzgar por lo que allí contemplé. Estaba lleno de seres feos  arrancándose unos a otros partes de sus vestimentas, incluso a mordiscos, de las cuales colgaban como si fueran adherencias de la propia ropa  las cosas más extrañas y dispares, como plantas con hojas surrealistas, joyas refulgentes y brillantes, flores raras que debían oler fatal, trozos irregulares de billetes de dinero, trozos de pasteles, de cefalópodos y medusas, de carnes rojas de animales,  y en ocasiones mordían también partes del cuerpo de los oponentes, sin que ninguna regla pusiera límite a su tremenda ferocidad. Estaban todos dominados por una locura que no podían reprimir, con gestos y muecas grotescas y deformes. Tremendas escenas se sucedieron delante de mí, entre aquellos seres     embrutecidos por la codicia. El suelo donde pisaban era una especia de masa gelatinosa de restos orgánicos por el que resbalaban sin control, frustrando en ocasiones sus agresiones.

-Desperté abrumada, y tuve que ponerme a hacer enseguida algunas respiraciones de yoga para recobrar la energía pura que aquella pesadilla me había absorbido. Sentía un ardor en el pecho, justo en la boca del estómago, que después de hacer los ejercicios  desapareció.

Continuara…..

No te pierdas el 3º y ultimo  capitulo de la feria de los sueños pues es el mas sorprendente y emocionante.

 

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