Cuento:La feria de los sueños 3ª parte. Cuento para niños y adolescente. Mundo de niños

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Hola

Bienvenidos

a Mundo de niños.

El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

                       

Cuento:La feria de los sueños

-Pensé detenidamente sobre mi sueño y su significado. Deduje  que era una especie de sueño colectivo, donde los diferentes soñadores estaban inter-actuando entre sí, porque no había ningún líder o protagonista que destacara en la escena. Y entonces comprendí que los diferentes soñadores, llegando a un extremo en que debido quizá a que ya habían agotado todas las satisfacciones de sus sueños individuales, en este caso de la posesión de riquezas, entraban finalmente en una batalla colectiva, probablemente inducida por los mismos ingenieros-creadores.  Y esa era la verdadera finalidad de la feria, que todos acabaran teniendo pesadillas de luchas y peleas entre ellos, que tarde o temprano se materializaban en la realidad, y obtenían así un tremendo beneficio sin fin, porque de esa manera la absorción de energía no acababa en el recinto, sino que se extendía también a la vida real.

-Era por eso que las cúpulas estaban distribuidas temáticamente, para que dentro de cada una de ellas se diera solo un tipo de energía específica, porque así las personas emitían  el mismo tipo de vibración; la energía de la codicia, la energía de la ambición, la energía del narcisismo, la energía de la soberbia, y pudiera ser más fácil para los ingenieros-creadores  clasificarla y sacarle provecho. 

-¡Las cúpulas hacían el efecto de enormes acumuladores energéticos para después expandirlos en la vida real!

-“¡Increíble!” – pensé – La escena había sido tan abrumadora para mí, que me había sentido totalmente incapaz de tomar alguna iniciativa para contrarrestar semejante barbaridad. Pensé también que si aquella escena era la premonición de algo que podría ocurrir próximamente en mi ciudad, o era simbólica de algo más concreto y real de la vida de mis semejantes, podía temer algún acontecimiento verdaderamente dramático, como ya ocurriera con el  sueño del concierto de música y lo que ocurrió después. 

-“Y yo, entonces… ¿qué podría hacer yo? Porque mis pensamientos y sentimientos también emitían algún tipo de vibración”- pensé –  “Pero muy diferente…”

-“Podría hacer algo con ese tipo de vibración mía. La vibración del amor y de la empatía. ¡Claro que sí!” – me dije decidida.

-Tardé algunos días más en poder soñar de nuevo en las cúpulas, porque un acontecimiento extraño vino a causarme inquietud en mi vida normal.

-La cosa es que un día me sentí victima de una misteriosa persecución por las calles de la ciudad, cuando regresaba a casa por la noche. Un personaje alto y oscuro, oculto tras unas enormes gafas de sol, aparecía en  muchos de los lugares por los que pasaba de vuelta a casa, sin que notara que me persiguiera físicamente en ningún momento. Es decir, aparecía como por arte de magia en la parada del bus, luego en una calle por la que pasaba , quieto como una estatua, en los jardines próximos a mi casa…

“¿Cómo llegaba hasta allí?” – pensaba sorprendida cada vez que lo veía. Siempre me miraba fijamente, como si quisiera infundirme miedo a pesar de que las calles estaba llenas de gente, pero parecía que nadie más que yo lo viera, porque a pesar de su rara quietud no llamaba la atención. Tras abandonar la calle y llegar finalmente a mi casa, una vez que me sentí protegida ya en el interior de mi habitación, comprobé inquieta desde mi ventana  su repelente presencia, observándome fijamente desde la acera. Tras sobreponerme al miedo inicial, pensé que no había ninguna duda sobre su propósito, que no era otro que el de hacerme alguna advertencia. Pero ¿sobre qué? ¿Sobre los acontecimientos relacionados con la feria…? Pensé que sí, y si así era, aquel personaje no podía ser otra cosa que uno de los famosos ingenieros-creadores de los sueños. Se me había aparecido en la vigilia y no  en un sueño, como me advirtió aquel vagabundo, pero era evidente que no era humano, por su inquietante capacidad para aparecer en tantos lugares diferentes sin que lo viera desplazarse.

-“¡Y aquí estaba la prueba definitiva de que los sueños se mezclaban con la realidad!”- pensé con acierto.

-Cuando desperté a la mañana siguiente, el feo personaje ya no estaba en la calle, pero todo lo vivido la noche anterior había producido en mis sueños normales una desagradable pesadilla, que no había podido controlar por no ser un sueño lúcido.

-En ella, este siniestro ser de oculta mirada, me infundía tanto rechazo al pié de mi propia cama, que el propósito que estaba programando para mi siguiente sueño lúcido, de emitir pensamientos de alta frecuencia, cargados de amor y empatía hacia la humanidad, se me hacía totalmente imposible. Conseguía que lo odiara por su tremenda insolencia de entrar en el secreto dormitorio de mi intimidad, pero sobretodo, por el nauseabundo hedor que desprendía su ser, inundando fétidamente todo el espacio acogedor y cálido desde donde incubaba mis maravillosos viajes inter-dimensionales al mundo de los sueños.

Tal fue la intensidad y el realismo de su presencia, que al despertar aun se mantenía en mi memoria su pestilente olor, lo que me llevó inmediatamente a llenar la habitación de perfumadas rosas y jazmines.

-“Luego la profecía del vagabundo se había cumplido finalmente” – pensé cautivada por la fascinante sucesión de los acontecimientos.

-Todo lo ocurrido no hacía sino darle fuerza a mi propósito. Si me habían atacado de aquella manera, era porque algo temían, y lo que más temían,  pensé acertadamente, era que yo utilizara sus propias cúpulas para emitir pensamientos de altísima frecuencia y bondad, porque por el propio efecto expansivo que los ingenieros-creadores habían inventado para expandir el mal a través de los pensamientos egocéntricos de los seres humanos, mi pensamiento se propagaría por la vida por lo menos con la misma fuerza ¡Eureka!

-Cuando a la vuelta de los días, ya recompuesta completamente de la última y maloliente pesadilla, por fin pude imaginar un maravilloso sueño lúcido en las cúpulas, desperté en un lugar sobrecogedor por su belleza solemne y pura. Era como un desierto infinito en su extensión y henchido de una luz cálida que  acariciaba amorosamente mi cuerpo. Ni rastro de los ingenieros-creadores, ni rastro de los soñadores de aventuras egoístas, ni rastro de  bajas frecuencias. Como si la misma intención que me había llevado a ese noble propósito,  hubiera barrido absolutamente a todos los que “no estaban en nuestra misma frecuencia”, porque, comprendí enseguida… no estaba completamente sola. Pude advertir con un gozo y alegría indescriptibles a otras personas diseminadas por el mismo espacio luminoso y  con la misma  sensibilidad e inquietud que yo.  Meditadores de alta frecuencia, que estaban haciendo lo mismo sin saber nada de ellos.  Emitir pensamientos elevados para toda la humanidad.

Fin

 

 

 

 

 

 

 

 

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