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Cuento: El saco de carbon. Mundo de niños

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a Mundo de niños.

El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

 

El saco de carbon 

Un día, entre en casa dando patadas en el suelo y gritando muy enfadada. Mi madre, me llamó. Y yo, la seguí, diciendo en forma irritada:

–Mama, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Marta no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarla!

Mi madre, una mujer normal, pero llena de sabiduría, me escuchaba con calma y yo continuaba diciendo:

– Imagínate que la muy estúpida me humilló frente a mis amigas. ¡No acepto eso! Me gustaría que se pusiera enferma para que no pudiera ir más a la escuela.

Mi madre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y me propuso:

– ¿Ves aquella sabana blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Marta y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a ella. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regresare para ver como quedó.

Yo lo tome como un juego y comencé a lanzar los carbones pero como el tendedero estaba un algo lejos, pocos de ellos acertaron la sabana. Cuando, mi madre regresó y me preguntó:

– Hija ¿Qué tal te sientes?

Yo le respondí – Cansada pero alegre. He acertado algunos pedazos de carbón a la sabana.

Mi madre me tomo de la mano y le dijo:

- Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Me colocó frente a un espejo que me permitía ver todo mi cuerpo. ¡Qué susto! Estaba casi todo negro y sólo se le veían los la boca y los ojos. En ese momento mi madre me dijo:

– Lu, cómo has podido observar la sabana ha quedado un poco sucia pero no es comparable a lo sucia que estas tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que queramos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, o acciones los residuos y la suciedad siempre quedan en nosotros mismos.

El rencor y el resentimiento son sentimientos que nos hacen mucho daño, perdona y deja marchar ese sentimiento que tanto te duele, el perdón es para ti no para la persona que te ha herido.

Cuento: ¿Quien sabe mas? Jorge Bucay

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¿Quien sabe mas?

 

Una historia divertida para hacer reflexionar a niños y adultos.

Cuento: ¿Quien sabe mas? Jorge Bucay

— “Papi… papi… estuve con Huguito, que viene de pelearse con su papá”

 — “¿Y por qué se peleó con su papá?”

 — “Porque el papá de Huguito dice que él sabe más que Huguito.”

 — “Sí, hijo. El papá de Huguito sabe más que Huguito.”

 — “¿Y cómo lo sabes tú, si tú no conoces al papá de Huguito?”

 — “Bueno, porque es el padre, hijo, y el padre sabe más que el hijo.”

 — “¿Y por qué sabe más que el hijo?”

 — “Y… ¡porque es el papá!”

 — “¿Qué tiene que ver?”

 — “Bueno, hijo, el papá ha vivido más años… ha leído más… ha estudiado más… entonces sabe más que el hijo.”

 — “Ah… ¿y tú sabes más que yo?”

 — “Sí.”

 — “¿Y todos los padres saben más que los hijos?”

 — “Sí.”

 — “¿Y siempre es así?”

 — “Sí.”

 — “¿Y siempre va a ser así?”

 — “Sí, hijo, ¡siempre va a ser así!”

 — “¿Y la mamá de Martita sabe más que Martita?”

 — “Sí, hijo… la mamá de Martita sabe más que Martita…”

 — “Dime, papá, ¿quién inventó el teléfono?”

 El padre lo mira con suficiencia y le dice:

 – “El teléfono, hijo, lo inventó Alexander Graham Bell.”

 — “¿Y por qué no lo inventó el padre de él, que sabía más?”

Y Colorín colorado este cuento se ha terminado.

No siempre los adultos por el hecho de serlo tienen la razón.

Cuento: Que pobres somos de Paulo Coelho. Mundo de niños

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 Qué pobres somos cuento de Paulo Coelho

                   

Aunque durante estas fechas  palabras como amor, paz,  y solidaridad se escuchan continuamente por todas partes, la Navidad se ha convertido cada vez más en un tiempo dedicado especialmente al consumo: compras de todo tipo, ropa, comida, derroche energético y el típico intercambio de regalos, que alcanza su punto álgido ante la proximidad del día de Reyes han despojado estas fiestas de su verdadero sentido.

Estos tiempos de crisis económica pueden ser un buen momento para reencontrarnos con el espíritu de la Navidad, un tiempo de afectos, un momento para compartir, el nacimiento de la nueva oportunidad que nos brinda el  año nuevo, para llenar tu vida y la de los tuyos con sentimientos y pen­samientos alegres y positivos y para seguir compartiendo la vida en familia y entre amigos.
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No dejemos que lo material no nos deje ver lo esencial.

Que pobres somos de Paulo Coelho

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:

“¿Que te pareció el viaje?” – preguntó el padre.

“Fue fantástico Papá!” – dijo el hijo

“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” – preguntó el padre

“¡Oh, sí!” – dijo el hijo

“Y… ¿que aprendiste?” – preguntó el padre

El hijo contestó:

“Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.”

“Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.”

“Que nosotros importamos lamparas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas.”

“Que nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio.”

“Tenemos un pequeño pedazo de tierra para vivir y ellos tienen campos que van más allá de nuestra vista.”

“Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos.”

“Nosotros cocinamos en estufa eléctrica…Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.”

“Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.”
“Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del valle, a los animales, a sus siembras, a su familia.”
“Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que conversan conmigo.”

El padre se quedó mudo… y su hijo agregó:

“¡Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!

Cuento: El diario de tía Isabela -Capitulo 1º La herencia de tía Isabela. Mundo de niños

 

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La herencia de tía Isabela

Cuando mi tía Isabela falleció, me dejó en herencia su diario, que nadie más que ella había leído.

Y la misma noche comencé a pasar las amarillentas páginas del papel envejecido por el tiempo.

Las primeras hojas que escribió cuando apenas era una adolescente, aun estaban escritas con una vieja pluma de tintero.

Me divirtió poder apreciar la evolución de su edad, por el estilo de la letra.

Aunque siempre había conservado la gracia y la viveza del trazo, incluso hasta sus últimos escritos. 

Mis manos aun estaban temblorosas por la impresión de su recuerdo, casi sintiendo su amorosa presencia a mi lado, cuando leí:

- “Alguien que no es conocido, me ha dicho que la vida guarda muchos secretos que hemos de ir descubriendo poquito a poco” –

Desde bien pequeña la había querido mucho por lo cuidadosa que era conmigo.

Cuando me hacía regalos, siempre acertaba mis deseos. Como si leyera mi pensamiento.

En una ocasión en que no había sacado muy buenas notas, sin preguntarme nada, me regaló lo que había estado deseando silenciosamente, sin atreverme a pedírselo a mis padres: la caja de música que había visto en el escaparate de la tienda de la esquina.

También jugaba conmigo al escondite, que era lo que más me gustaba.

Su casa era muy grande, y después de fallecer su hermana – mi abuela Inés – solo vivía con su criada Manuela, que era como su sombra.

Manuela ya no era tan simpática como ella.

Aunque no me reñía, parecía que siempre estuviera a punto de hacerlo, con esa cara tan seria que tenía la pobrecita.

 Una día me escondí dentro de un gran armario de abrigos que había en el recibidor.

Esta vez yo sabía que a mi tía le costaría encontrarme, porque hizo la cuenta en la cocina, al otro extremo de la casa.

Allí se había quedado contando hasta treinta y tres, mientras pelaba las cebollas con Manuela.

Pero cuando esperaba ya dentro del armario, pude oír los pasos por el corredor, que se dirigían directamente  hacia donde yo estaba escondida.

Sin buscar antes por ninguna de las muchas habitaciones que había entre la cocina y el recibidor. Así que me extrañó mucho que lo supiera tan rápidamente.

Note cómo se abría la puerta y aparecía la triste cara de Manuela entre los abrigos.

Eso no era lo que yo me esperaba, y me asusté mucho.

Sentí como si me hubieran echo trampa, porque yo con Manuela no quería jugar al escondite,

y me puse a llorar por el disgusto.

 Después me contó mi tía, divertida, que también le habían saltado las lágrimas, pero por las cebollas, sin poder ver nada, y que por eso había enviado a Manuela a buscarme, que estaba más acostumbrada y ya no lloraba.

Sin embargo, a partir de ese día comencé a sospechar que entre Manuela y mi tía había una relación especial.

Quizá por eso sus nombres acababan con las mismas tres letras.

Además, también me pregunté si Manuela lo había adivinado ella sola, o fue mi tía, que todo lo sabía sobre mi, la que le indicó donde tenía que ir a buscarme.

Nunca me lo dijeron.

En su diario leí una frase que decía:

- “Las personas pueden comunicarse y adivinar cosas con el pensamiento” -

En mi corta vida había tenido muchas corazonadas de ese tipo.

Sobretodo con personas con las que tenía una relación íntima. Pero siempre habían ocurrido cuando menos me lo esperaba, y de la manera más imprevisible. Sin poderlas controlar.

Como cuando me encariñé tanto con la caja de música, sin decírselo a nadie, y al final resultó que me la regaló mi tía Isabela.

En su diario contaba muchas cosas de su vida y de sus relaciones con los demás. También de Manuela, de lo fiel y servicial que siempre había sido con ella.

Siendo un poco más joven que mi tía, había estado a su servicio doméstico prácticamente desde que vivía  con sus padres, mis bisabuelos.

Por la manera en como se refería a ella en sus escritos, noté que le guardaba mucho respeto y admiración. Lo que chocaba con la imagen que yo tenía de ella, siendo como era una mujer callada y taciturna.

Empecé a comprender porqué cuando me dieron su diario, tal y como tía Isabela lo había dicho en vida, Manuela me miró de una manera muy rara.

Como si le disgustara que yo me quedara con ese libro.

 Entonces me llegó de pronto la corazonada:

“Manuela sabía que en esas páginas mi tía contaba cosas sobre ella, que no quería que se supieran”

 El diario lo había escrito a lo largo de toda su vida, y habían muchos comentarios y descripciones de escenas, con su letra menudita que casi no se podía ni leer.

 Así que, por algún lado, debía de haber escrito cosas importantes sobre Manuela.

 Y me empeñé en encontrarlo sin seguir el orden cronológico de las páginas.

 Iba saltando por aquí y por allá caprichosamente, hasta que, estando a punto de cerrarlo por el sueño que me podía, encontré esta frase:

 -“Manuela es muy sensible y a veces hace cosas que no me puedo explicar”-

 Me asusté de tal modo al recordar la escena del armario, que no quise continuar más, durmiéndome enseguida para que ninguna imagen me pudiera robar el sueño.

Después de la defunción de mi tía, el viejo caserón que había pertenecido a mi familia desde los tiempos de mis bisabuelos, quedó bajo la solitaria custodia de Manuela.

Mi madre y sus hermanos decidieron mantenerlo para celebrar reuniones familiares, y también, quizá, por nostalgia.

 Sobretodo, si Manuela aun tenía la suficiente energía y voluntad para cuidarlo. Que las tenía, sin lugar a dudas.

Realmente me admiraba que pudiera querer vivir ella sola en una casa tan grande y antigua.

Con tantos recuerdos acumulados de las personas que vivieron en ella, desde hacía más de cien años.

Porque cuando mis bisabuelos la compraron, ya había pertenecido a otra familia antes que ellos.

Manuela debía de conocer todos los secretos que guardaban celosamente sus paredes, sus rincones, sus habitaciones, sus armarios…

Imaginé, incluso, que a lo mejor Manuela había deseado secretamente quedarse ella sola en toda la casa, como finalmente había ocurrido.

 Casi sin poder detener mi imaginación desbocada, pensé incluso que mi madre y mis tíos decidieron no venderla porque, en realidad, extrañas energías lo habían impedido.

Un poco asustada por mis propias fantasías, no me atreví a darles más vuelos.

Sin embargo, con el tiempo, comprendí que mi intuición no era demasiado descabellada, y que entre la casa y Manuela había una misteriosa relación.

Desde la noche que descubrí que Manuela era una persona tan especial para mi tía, el diario lo leí con cierto temor. No fuera que descubriera cosas demasiado secretas.

 Por eso, cuando unos días después del fallecimiento de mi tía, mi madre me pidió que fuera de nuevo a la casa, para recoger un vestido negro que se había dejado olvidado el día de la defunción, me dio miedo.

No deseaba volver allí, a pesar de los recuerdos tan entrañables que guardaba de la casa cuando vivía mi tía.

Pero tampoco podía decírselo a mi madre, porque entonces hubiera tenido que darle demasiadas explicaciones. Y pensé que no debía.

Así que, obediente y temerosa por mi propia imaginación, caminé la corta distancia que separaba las dos casas.

Llamé estirando del viejo tirador de madera, muy gastado ya por las manos que lo habían usado durante tantos años, y que accionaba una campanilla en el interior de la casa.

Divertida, recordaba que de pequeña me costaba mucho hacerla sonar, por lo fuerte que estaba, y entonces también usaba a veces el picaporte en forma de lagarto, que tanto me asustaba por lo real que parecía. No fuera que abriera la boca de pronto y me mordiera.

Mi tía nunca había querido ponerse timbre eléctrico, porque decía que las obras para instalarlo hubieran dañado el arco de piedra, que envolvía la hermosa puerta de madera de roble.

Manuela tardó un poco en abrirme.

 Sin besarnos, porque no teníamos costumbre, me hizo pasar enseguida hasta la cocina, donde me había preparado un humeante chocolate con pastelitos de crema, como me hacía mi tía.

Pero yo sabía que ya nada podía ser igual, aunque ella tratara de ser amable conmigo. 

Tan callada y concentrada en sus cosas, como si temiera que le fueran a quitar algo.

Entonces, rompiendo el silencio que prácticamente había reinado mientras me comía la rica merienda, me propuso que jugásemos al escondite, como hacía con la tía Isabel.

-¡Pero con una sorpresa!-  me dijo con una sonrisa tan rara, que me pareció de otra persona.

Esta vez sería ella la que se escondería.

Y sin esperar mi respuesta, de pronto, flacucha y ágil como era, desapareció corriendo por el pasillo, tras decirme:

-¡Empieza a contar hasta treinta y tres! -

Me quedé sin saber qué hacer en la cocina, asustada con mis fantasías.

Aunque en el fondo también me daba un poco de pena, la pobrecita, que se había quedado tan sola en la vida. 

Por eso me había preparado la deliciosa merienda y ahora quería jugar conmigo.

-“Por lo triste que estaría sin nadie a quien cuidar” – pensé

Así que decidí que debía jugar al escondite con Manuela, y enseguida supe adónde había ido a esconderse:

Al viejo armario del recibidor.

Al cruzar el largo corredor, con aquellas viejas lámparas en lo alto, que parecían arañas a punto de lanzarse sobre mi, me pareció más oscuro y largo que nunca.

Aunque estaba casi segura que se escondía en aquel sitio, temía que Manuela apareciera de pronto desde alguna de las habitaciones, con esa cara de pergamino envejecido que tenía, y me diera un susto de muerte.

Cuando llegué al recibidor y contemplé el viejo armario de toda la vida, pensé que verdaderamente  nunca me había fijado en él como lo hacía ahora, y lo descubriera por primera vez.

-¡Qué raro es!- me dije.

No era un mueble independiente pegado a la pared, sino que estaba empotrado en ella, como si formara parte de la misma casa.

Tenía tres puertas, con tres caras labradas en bajo relieve en la madera, en el centro de cada puerta.

Una cara triste, otra riendo y la del centro, inexpresiva y seria.

Me quedé frente a él sin saber cual debía abrir, porque cada puerta daba a compartimentos independientes.

Cuando yo me escondía de pequeña, lo hacía en el de la izquierda, que tenía la cara alegre.

Pero ahora Manuela podía estar en cualquiera, porque las tres puertas parecían muy bien cerradas.

Así que, sin atreverme a abrir ninguna, dije en voz alta para que me oyera bien:

-¡Manuela, sé que estás en el armario!¡Te he encontrado!¡Sal ya de ahí!-

Y pude oí una risita que salía de dentro, aunque también podía provenir de otro lugar, porque parecía muy lejana.

Era muy extraño.

No salió.

 -¡Manuela, si no sales, no juego más!¡Me estás asustando!-

Y volví a oír las risitas.

 Finalmente decidí que debía tomar una decisión y abrir una de las puertas.

Elegí la de la derecha. La que tenía la cara triste.

 Enseguida vi colgados dos largos abrigos de mi tía, pero Manuela no estaba allí dentro.

Me enfadé mucho con ella, porque me obligaba a tener que abrir más.

-¡Manuela, eres muy mala conmigo!¡Me estás dando miedo de verdad!-

Otra vez las risitas.

Y al final le dije, para asustarla yo a ella:

-¡Ahora verás!, ¡bruja!

-Y abrí las dos puertas que quedaban al mismo tiempo, para que no tuviera escapatoria.

Me atreví entonces a entrar en cada uno de los armarios, grandes como eran, palpando bien todas las esquinas entre la ropa antigua. Pero tampoco estaba en ninguno de los dos.

Aquello sí que me dio miedo, porque en el recibidor no quedaba otro lugar donde pudiera esconderse, y su vocecilla lejana, estaba segura, había salido de algún sitio de allí mismo.

Silenciosa, me quedé en el centro, mirando fijamente los muebles pegados a las paredes de mi alrededor: la cómoda con candelabros, las sillas, el arcón y el gran perchero espejo.

Me sentía muy sola pensando que aquella extraña mujer no podía sustituir de ninguna manera a   mi tía Isabela, que tan buena y cariñosa había sido conmigo, cuando sin esperarlo, a través del espejo vi que la puerta de en medio, la de la cara seria, comenzaba a abrirse muy despacito.

-¡No puede ser!- me dije con una exclamación llena de miedo, y salí corriendo para encerrarme en la cocina y no jugar ya más con Manuela.

Enseguida la oí acercarse y dar unos golpecitos en la puerta, pidiéndome por favor que la dejara entrar. Que no quería asustarme. Solo jugar un poco conmigo porque se encontraba muy sola.

Así que me dio mucha pena, llorando como ya estaba por el susto, y le abrí la puerta.

Allí estaba Manuela, más pequeñita que yo, con su vestido negro y su carita de india, pidiéndome que la perdonara por el susto que me había dado.

Tras darnos un abrazo y besarnos por primera vez, me despedí corriendo hasta la salida. 

-¡Espera! – me dijo saliendo ya por la puerta

– ¡que te olvidas del vestido de tu madre!-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuento:La feria de los sueños 3ª parte. Cuento para niños y adolescente. Mundo de niños

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Cuento:La feria de los sueños

-Pensé detenidamente sobre mi sueño y su significado. Deduje  que era una especie de sueño colectivo, donde los diferentes soñadores estaban inter-actuando entre sí, porque no había ningún líder o protagonista que destacara en la escena. Y entonces comprendí que los diferentes soñadores, llegando a un extremo en que debido quizá a que ya habían agotado todas las satisfacciones de sus sueños individuales, en este caso de la posesión de riquezas, entraban finalmente en una batalla colectiva, probablemente inducida por los mismos ingenieros-creadores.  Y esa era la verdadera finalidad de la feria, que todos acabaran teniendo pesadillas de luchas y peleas entre ellos, que tarde o temprano se materializaban en la realidad, y obtenían así un tremendo beneficio sin fin, porque de esa manera la absorción de energía no acababa en el recinto, sino que se extendía también a la vida real.

-Era por eso que las cúpulas estaban distribuidas temáticamente, para que dentro de cada una de ellas se diera solo un tipo de energía específica, porque así las personas emitían  el mismo tipo de vibración; la energía de la codicia, la energía de la ambición, la energía del narcisismo, la energía de la soberbia, y pudiera ser más fácil para los ingenieros-creadores  clasificarla y sacarle provecho. 

-¡Las cúpulas hacían el efecto de enormes acumuladores energéticos para después expandirlos en la vida real!

-“¡Increíble!” – pensé – La escena había sido tan abrumadora para mí, que me había sentido totalmente incapaz de tomar alguna iniciativa para contrarrestar semejante barbaridad. Pensé también que si aquella escena era la premonición de algo que podría ocurrir próximamente en mi ciudad, o era simbólica de algo más concreto y real de la vida de mis semejantes, podía temer algún acontecimiento verdaderamente dramático, como ya ocurriera con el  sueño del concierto de música y lo que ocurrió después. 

-“Y yo, entonces… ¿qué podría hacer yo? Porque mis pensamientos y sentimientos también emitían algún tipo de vibración”- pensé –  “Pero muy diferente…”

-“Podría hacer algo con ese tipo de vibración mía. La vibración del amor y de la empatía. ¡Claro que sí!” – me dije decidida.

-Tardé algunos días más en poder soñar de nuevo en las cúpulas, porque un acontecimiento extraño vino a causarme inquietud en mi vida normal.

-La cosa es que un día me sentí victima de una misteriosa persecución por las calles de la ciudad, cuando regresaba a casa por la noche. Un personaje alto y oscuro, oculto tras unas enormes gafas de sol, aparecía en  muchos de los lugares por los que pasaba de vuelta a casa, sin que notara que me persiguiera físicamente en ningún momento. Es decir, aparecía como por arte de magia en la parada del bus, luego en una calle por la que pasaba , quieto como una estatua, en los jardines próximos a mi casa…

“¿Cómo llegaba hasta allí?” – pensaba sorprendida cada vez que lo veía. Siempre me miraba fijamente, como si quisiera infundirme miedo a pesar de que las calles estaba llenas de gente, pero parecía que nadie más que yo lo viera, porque a pesar de su rara quietud no llamaba la atención. Tras abandonar la calle y llegar finalmente a mi casa, una vez que me sentí protegida ya en el interior de mi habitación, comprobé inquieta desde mi ventana  su repelente presencia, observándome fijamente desde la acera. Tras sobreponerme al miedo inicial, pensé que no había ninguna duda sobre su propósito, que no era otro que el de hacerme alguna advertencia. Pero ¿sobre qué? ¿Sobre los acontecimientos relacionados con la feria…? Pensé que sí, y si así era, aquel personaje no podía ser otra cosa que uno de los famosos ingenieros-creadores de los sueños. Se me había aparecido en la vigilia y no  en un sueño, como me advirtió aquel vagabundo, pero era evidente que no era humano, por su inquietante capacidad para aparecer en tantos lugares diferentes sin que lo viera desplazarse.

-“¡Y aquí estaba la prueba definitiva de que los sueños se mezclaban con la realidad!”- pensé con acierto.

-Cuando desperté a la mañana siguiente, el feo personaje ya no estaba en la calle, pero todo lo vivido la noche anterior había producido en mis sueños normales una desagradable pesadilla, que no había podido controlar por no ser un sueño lúcido.

-En ella, este siniestro ser de oculta mirada, me infundía tanto rechazo al pié de mi propia cama, que el propósito que estaba programando para mi siguiente sueño lúcido, de emitir pensamientos de alta frecuencia, cargados de amor y empatía hacia la humanidad, se me hacía totalmente imposible. Conseguía que lo odiara por su tremenda insolencia de entrar en el secreto dormitorio de mi intimidad, pero sobretodo, por el nauseabundo hedor que desprendía su ser, inundando fétidamente todo el espacio acogedor y cálido desde donde incubaba mis maravillosos viajes inter-dimensionales al mundo de los sueños.

Tal fue la intensidad y el realismo de su presencia, que al despertar aun se mantenía en mi memoria su pestilente olor, lo que me llevó inmediatamente a llenar la habitación de perfumadas rosas y jazmines.

-“Luego la profecía del vagabundo se había cumplido finalmente” – pensé cautivada por la fascinante sucesión de los acontecimientos.

-Todo lo ocurrido no hacía sino darle fuerza a mi propósito. Si me habían atacado de aquella manera, era porque algo temían, y lo que más temían,  pensé acertadamente, era que yo utilizara sus propias cúpulas para emitir pensamientos de altísima frecuencia y bondad, porque por el propio efecto expansivo que los ingenieros-creadores habían inventado para expandir el mal a través de los pensamientos egocéntricos de los seres humanos, mi pensamiento se propagaría por la vida por lo menos con la misma fuerza ¡Eureka!

-Cuando a la vuelta de los días, ya recompuesta completamente de la última y maloliente pesadilla, por fin pude imaginar un maravilloso sueño lúcido en las cúpulas, desperté en un lugar sobrecogedor por su belleza solemne y pura. Era como un desierto infinito en su extensión y henchido de una luz cálida que  acariciaba amorosamente mi cuerpo. Ni rastro de los ingenieros-creadores, ni rastro de los soñadores de aventuras egoístas, ni rastro de  bajas frecuencias. Como si la misma intención que me había llevado a ese noble propósito,  hubiera barrido absolutamente a todos los que “no estaban en nuestra misma frecuencia”, porque, comprendí enseguida… no estaba completamente sola. Pude advertir con un gozo y alegría indescriptibles a otras personas diseminadas por el mismo espacio luminoso y  con la misma  sensibilidad e inquietud que yo.  Meditadores de alta frecuencia, que estaban haciendo lo mismo sin saber nada de ellos.  Emitir pensamientos elevados para toda la humanidad.

Fin

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuento:La feria de los sueños 2ª parte. Cuento para niños y adolescente. Mundo de niños

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Cuento:La feria de los sueños 2ª parte

-Mis sueños fueron repitiéndose con cierta regularidad, al menos uno cada semana, pero no siempre conseguía entrar en las famosas cúpulas. A veces me quedaba por los jardines, que no eran exactamente igual que los reales,  como solía ocurrir en los sueños lúcidos donde visitabas lugares de la realidad, porque accedías desde otra dimensión, pero presencié escenas donde la gente estaba indecisa sobre donde entrar, porque decían que en alguna de las cúpulas habían tenido experiencias desagradables.

-“Vaya, vaya, experiencias desagradables” – me dije – “¿Y porqué iban a tener experiencias desagradables si ellos elegían sus propios sueños? ¿O quizá no los elegían?” -

-Finalmente, tuve que buscar a alguien real de la vida física, para que me diera más pistas sobre aquellos enigmas. Y elegí a mi amiga Vanesa que, pensé equivocadamente, no tendría ningún reparo en contarme más cosas que las ya que me había dicho la primera vez. Cuando la llamé al móvil parecía que no era ella la que me contestaba, con una voz afectada y distante. Sin duda, había cambiando aun más desde la última vez  que la vi, y al decirle que era yo, su amiga Lu, fingió no darle demasiada importancia, sin inmutarse siquiera. Finalmente aceptó a que nos viéramos de nuevo, no sin cierta reticencia, porque decía que estaba muy ocupada.

-Nos encontramos en el parque donde habíamos jugado de pequeñas, todo lleno de niños y de madres con carritos.  Ella apareció a lo lejos, arreglada como una modelo y caminando con fingida seguridad, como si se luciera por una pasarela donde todos la admiraban sin pestañear. Lo primero que hizo al verme fue lamentar que “hubiéramos quedado en un lugar tan aburrido” – dijo mirando con desdén a su alrededor – donde  apenas podía sentirse admirada, pensé acertadamente, pero le reconocí que lo había hecho adrede para evitar que nadie conocido nos estorbara, porque lo que quería preguntarle “era secreto y muy importante” – le confesé.

-“Vaya Lu, me asustas “– dijo fingiendo  falsa modestia –  “¿Y qué es eso tan secreto e importante que quieres preguntarme?” –

Enseguida entré al grano y tras confesarle que quería que me contara más cosas  sobre las experiencias de “La feria de los sueños”, inmediatamente se cerró sobre sí misma, como si cerrara una puerta que había estado abierta distraídamente, y fingió disimulo quitándole importancia al tema.

- “No hay nada que decir sobre eso Lu. Es lo que ya te dije y nada más. No tiene tanta importancia. ¿Porqué la iba a tener? Además, si quieres saber más, pues entra tú misma y lo sabrás mejor que nadie. Es una diversión para lo más atrevidos, y creo que tú nunca lo has sido. Por eso no te atreves a entrar. ¿No es así mi querida Lu?” – acabó con cierta ironía.

Aunque con el último comentario había querido ofenderme, porque también advertí que además de bella,  se estaba haciendo más borde, decidí no darme por aludida y seguí en mi interrogatorio.

- “¿Para lo más atrevidos?¿ Y porqué? Además, tú tampoco has sido nunca muy atrevida, que digamos”-

Y este último comentario la ofendió tan profundamente, como si le hubiera clavado un aguijón puntiagudo, sin ser esa mi intención, que se levantó de pronto y sin contestarme siquiera, me abandonó airada  volviendo por el mismo camino que había venido.

Ahí acabó mi interrogatorio y probablemente mi amistad con aquella chica transformada.

-…y aquella noche soñé con Vanesa sin proponérmelo.

-En el sueño aparecía de una manera muy diferente a como la había vista ese día. Estaba demacrada y triste, sin nada del atractivo que últimamente lucía. Me confesaba casi entre lloros, que sus sueños en las cúpulas, después de las primeras satisfacciones con los chicos que la admiraban y la perseguían,  la habían llevado a sufrir la envidia de otros chicas que también habían querido soñar lo mismo que ella. Algunas ni siquiera las conocía, pero otras sí, y todas habían iniciado una guerra de todas contra todas, tanto dentro de los sueños como en la realidad. En alguna ocasión habían llegado incluso a la agresión física, y entonces me enseñaba cuatro finas rallas sanguinolentas paralelas que penetraban sensiblemente en la piel de su espalda, y que no eran sino profundos arañazos  de alguna competidora en la lucha por ser la más guapa y popular. Enseguida desperté impresionada por la imagen.

-Inmediatamente me invadió el deseo de volver a verla para pedirle que me enseñara su espalda, para poder comprobar qué grado de relación podría haber entre mi sueño y la realidad, pero sabía que eso iba a ser imposible, y además me tomaría por loca.

Sin embargo, pensé que durante el sueño se me podrían haber revelado algunas ideas, que creo  sí eran  más creíbles.

-Esa misteriosa relación de los sueños con la vigilia real era lo que más me intrigaba, porque tanto con Vanesa como  el sueño del cantante, parecía que ambas realidades se mezclaban o se influían sorprendentemente. El caso de Elena  podría ser igual, porque sabía que ella también había estado en la feria, y me atrevería a asegurar que había estado en la cúpula de “El sueño de la inteligencia”. Pero como los datos que tenía no eran absolutamente concluyentes, decidí que debía continuar con mis investigaciones.

-Mis siguientes sueños lúcidos no me llevaron a las cúpulas como yo deseaba, porque no siempre podía dirigirlos  hacia donde yo quisiera. A veces despertabas en lugares  impredecibles e intentabas redirigirlos hacia donde habías imaginado antes del sueño, pero no siempre lo conseguías, porque  en ocasiones ocurrían cosas que te  distraían de tu propósito inicial. Como el último que tuve, donde aparecí en un lugar urbano nocturno de mi ciudad, en el que un vagabundo callejero me dijo claramente  con el pensamiento, porque en los sueños los diálogos que tienes con los demás son telepáticos :

“ Ten cuidado cuando entres en las cúpulas, porque están controladas por los ingenieros-creadores y no son humanos”

-Aquello sí que me dejó completamente perpleja cuando desperté, porque no pude preguntarle nada. ¡ Los ingenieros-creadores que no eran humanos! Entonces, según aquella revelación, los pobrecitos soñadores que se tomaban alegremente las cápsulas rojas para tener sus sueños preferidos, deduje, estaban totalmente controlados por seres  de otra dimensión. Pero “¿Para qué? “ me pregunté contrariada. “¿Qué obtenían con semejante artimaña?”

-Entonces reflexioné profundamente : “¿Qué podían obtener del engaño?” o más bien “¿Qué no se podía obtener de un mundo tan poco material como era el de los sueños?: Materia, sin duda. Es decir, riqueza. posesiones…mmm ¿y poder? ¡Ah, eso era, ¡poder!. Pero ¿Qué tipo de poder?¿Poder material? No, sin duda. Poder sobre las voluntades, sobre los deseos, sobre las debilidades de los humanos. Sobre aquello que las personas no podían reprimir, porque pensaban que era lo más natural y legítimo: ¡Ser inteligente!¡Ser bello!¡Ser poderoso!¡Ser rico! ¿Y cómo lo obtenían? ¿Robando los cuerpos? No, evidentemente, porque todos regresaban de los sueños. Entonces ¿qué obtenían que no pudiésemos ver? : ¡Aaaaaah! ¿Qué desprendían los cuerpos cuando se prestaban tan  inconscientemente a esas actividades de sus deseos y sus pasiones? ¡Claro! :

¡¡¡Energía!!! ¡Les chupaban la energía! ¡Y parece que necesitaban mucha!

-En mi siguiente sueño lúcido pude entrar directamente en una de las cúpulas que debía de ser la de “El sueño de la riqueza”, a juzgar por lo que allí contemplé. Estaba lleno de seres feos  arrancándose unos a otros partes de sus vestimentas, incluso a mordiscos, de las cuales colgaban como si fueran adherencias de la propia ropa  las cosas más extrañas y dispares, como plantas con hojas surrealistas, joyas refulgentes y brillantes, flores raras que debían oler fatal, trozos irregulares de billetes de dinero, trozos de pasteles, de cefalópodos y medusas, de carnes rojas de animales,  y en ocasiones mordían también partes del cuerpo de los oponentes, sin que ninguna regla pusiera límite a su tremenda ferocidad. Estaban todos dominados por una locura que no podían reprimir, con gestos y muecas grotescas y deformes. Tremendas escenas se sucedieron delante de mí, entre aquellos seres     embrutecidos por la codicia. El suelo donde pisaban era una especia de masa gelatinosa de restos orgánicos por el que resbalaban sin control, frustrando en ocasiones sus agresiones.

-Desperté abrumada, y tuve que ponerme a hacer enseguida algunas respiraciones de yoga para recobrar la energía pura que aquella pesadilla me había absorbido. Sentía un ardor en el pecho, justo en la boca del estómago, que después de hacer los ejercicios  desapareció.

Continuara…..

No te pierdas el 3º y ultimo  capitulo de la feria de los sueños pues es el mas sorprendente y emocionante.

 

Cuento: La feria de los sueños 1ª parte. Cuento para niños y adolescentes. Mundo de niños

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La feria de los sueños

-Un día me encontré por la calle con mi amiga  Vanesa, que hacía tiempo que no veía, y la verdad es que casi ni la reconocí. Había algo en ella que me resultaba  diferente. Con su larga melena suelta y caminando con una seguridad y confianza inusual, iba acompañada de tres chavales que más bien parecían sus perritos falderos, a los que solo les faltaba sacar la lengua.

 -Sí, era Vanesa sin duda alguna, como pude comprobar tras pararnos un rato a charlar amigablemente. Pero se había convertido  en una chica  atractiva y segura de si misma, cuando siempre había sido más bien paradita e indecisa, sobretodo para relacionarse con los chicos.

 -Estuvimos hablando de nuestros estudios  y diversiones,  y me confesó que últimamente estaban siempre  en “La feria de los sueños”,  que recientemente habían inaugurado en las afueras   de la ciudad.

-“Tú entras en las cúpulas  y te dan una pastillita que te hace vivir unos sueños maravillosos, como si fueran la  misma realidad” – me dijo alegremente, mientras los chavales asentían  entusiasmados lo que ella decía, porque también habían estado allí. Me resultó muy  sospechosa la relación que había entre ellos, como si hubiera algo que no era sincero de verdad, cuando Vanesa siempre había sido muy cuidadosa en sus relaciones.

Cuando nos despedimos me invitaron a que yo también fuera por allí, pues aunque ya sabía del sitio, porque se había convertido en algo muy popular en la ciudad,  nunca me había sentido verdaderamente  interesada.

 -La feria estaba situada en un gran parque con maravillosos  y grandes árboles, con sus frondosas copas verde esmeralda, cuando en ese lugar, antes de la construcción del gran complejo, no había ni uno solo, y no podían haber crecido en tan poco tiempo, por lo que deduje que eran artificiales.

 -Se trataba de un extenso recinto formado por grandes cúpulas de cristal independientes, repartidas entre vistosos jardines y  los grandes árboles muy raros que nunca había visto antes. La gente elegía entrar en cada una de ellas para participar en los juegos. En el interior había cómodos sillones donde las participantes se sentaban para vivir las grandes aventuras que me había contado  Vanesa , después de tomar una bonita cápsula roja. Aunque por el momento no sabía mucho más, con el tiempo fui informándome a mi manera de las condiciones del juego,  y preguntándome si tendrían algo que ver con los extraños sucesos que iba observando a mi alrededor.

 -Aquella misma semana, por ejemplo, volví a presenciar en la clase de biología del instituto, una escena sorprendente del cambio de comportamiento de una compañera de clase.

-Elena siempre había sido una estudiante mediana, aunque algo envidiosa de las más listas, que siempre sacaban nueves y dieces en todo. Aquella mañana día demostró que sabía más que la misma profesora, hasta el punto que la humilló despiadadamente delante de todos, obligándola incluso a abandonar la clase para no delatar las lágrimas que  no podía contener de la rabia y la impotencia. Elena la contradijo cuando explicaba el funcionamiento de la células, y no solamente eso, sino que le reprochó delante de toda la clase que no estuviera mejor informada sobre lo que era su especialidad. Hubo una tremenda discusión entre las dos, llena de ofensas e insultos disimulados, y mucha, mucha agresividad verbal, porque Elena también le echaba en cara que siempre le pusiera notas muy normalitas en los exámenes, cuando pensaba que se merecía más. Es decir, no fue una discusión entre una profesora y una alumna, sino entre dos personas en igualdad de condiciones. Todos enmudecimos, impresionados por la tremenda escena, sobretodo por lo ofensiva que Elena había demostrado poder ser, sin que le importaran las consecuencias de tratar de esa manera a una profesora.

 – Un día comencé a escudriñar curiosamente los folletos publicitarios de “La feria de los sueños”,  interesándome  de verdad por primera vez, porque mi intuición me decía que aquel moderno parque de atracciones tenía alguna relación  con los extraños cambios de comportamiento que había advertido en mis compañeras.

-Sabía que tanto Vanesa como Elena visitaban con cierta frecuencia las cúpulas de la feria los fines de semana, pero en realidad, todos los jóvenes del instituto estaban entusiasmados, y no dejaban de hablar del sitio en sus conversaciones. Pero cuando les preguntabas algo más concreto sobre lo que hacían allí dentro, ninguno respondía con claridad, como si guardaran un secreto para los no iniciados, como era yo. Estaba claro que había que experimentarlo para comprenderlo, pero me resistía a dar ese paso, porque mi intuición me decía que me mantuviera alejada de aquellas bonitas cúpulas de colorines.

 -En los folletos no se daba ninguna explicación de las condiciones del juego, pero  cada cúpula tenía hipnóticos rótulos  luminosos en la entrada, con diferentes  consignas : “El sueño de la belleza”, “El sueño del héroe”, “El sueño de la inteligencia”, “El sueño de la fama”, “El sueño de la riqueza”, “El sueño del riesgo y la aventura”, “El sueño del poder”.

- Entonces  pensé que se trataba de soñar, como ya me había dicho Vanesa. Pero ¿de qué manera? ¿Después de dormirte con aquella misteriosa cápsula roja que te vendían? Y si te dormían, ¿podías soñar lo que quisieras, o te obligaban a soñar lo que ellos tenían previsto?

 -Yo era una experta soñadora lúcida y podía ser consciente dentro de mis sueños de que estaba soñando, viviendo y disfrutando con mi voluntad real la experiencia que yo eligiera dentro del sueño, sin las restricciones de la vida física. Había tenido experiencias maravillosas y vivencias que nunca las podría tener en la vigilia, como volar, atravesar paredes, visitar planetas desconocidos, o nadar por las profundidades oceánicas junto a fantásticos peces. Pero nunca había tenido que tomar ninguna pastilla, ni había tenido que entrar en ninguna extraña cúpula para conseguirlo. Me bastaban mi confortable cama en la intimidad silenciosa de mi habitación y concentrarme, unos minutos antes de dormirme, en la idea de despertarme dentro del sueño y poderlo dirigir así   hacia mi aventura preferida. Entonces empecé a urdir un plan secreto, porque yo también era una iniciada, pero de otras cosas que ellos no  podían ni imaginar.

 -Decidí resueltamente que a partir de mi próximo sueño lúcido viajaría hasta el interior de aquellas misteriosas cúpulas, para descubrir por mi misma lo que allí dentro ocurría. 

 -Durante mi primer sueño lúcido después de tomar aquella decisión, descubrí escenas llenas de pasión desenfrenada en un concierto de música moderna. Miles de jóvenes aclamaban enloquecidos a un cantante con un vestido luminoso y extravagante, que vociferaba de una manera estridente, acompañado por una  ruidosa banda. La escena era impactante por lo exagerada y estrambótica, diferente de la realidad, pero similar en algunas cosas. Había en general mucha agresividad y descontrol entre la masa de jóvenes, que clamaban  aturdidos por el ciego fanatismo. Me encontraba sin duda en la cúpula donde rezaba “El sueño de la fama” y comprendí enseguida que cada una de las diferentes cúpulas  eran espacios temáticos, en las cuales solo se podía soñar con situaciones y circunstancias relacionadas con la leyenda que figuraba al entrar.  El soñador que interpretaba al cantante no lo pude reconocer, pero estaba claro que había presenciado solo un sueño de los muchos que podían darse dentro de la cúpula, entre los muchos soñadores que reposaban en los sillones. Aunque quizá, yo había ido a parar al sueño más intenso y vívido.

 -Sorprendentemente, a la semana siguiente de tener el sueño lúcido, ocurrió  un acontecimiento bastante dramático que me hizo pensar en la similitud con mi sueño. Y fue durante la celebración de un concierto  de una conocida banda de jóvenes músicos de la ciudad,  donde las cosas se habían descontrolado por el exceso al que había llegado la locura sonora y quizá de otras cosas. Una chica había muerto aplastada por la masa enloquecida cuando ésta intentaba acceder en tromba  hasta lugares privilegiados, desde donde poder contemplar mejor al ídolo que aclamaban.

 -Todo también muy raro, porque el conocido grupo local nunca había despertado tantas pasiones como para que se llagara a ese extremo, por lo menos hasta que se dio ese concierto. Quizá aquella noche  ocurrió algo misterioso e imprevisible  que había hecho que sucediera el accidente.

 -“¿Sería el cantante del grupo un asiduo a las sesiones de las cúpulas de “La feria de los sueños…? ¿O no sería él mismo el protagonista de mi sueño? ” – me pregunté, aunque imposible saberlo, porque el cantante del sueño era una especie de estrella deslumbrante de luces  parpadeantes.

Continuara

No te pierdas las misteriosas aventuras de Lu en el mundo de los sueños.

Cuento: Blancanieves. Capitulo 3º. Crecimiento personal para niños y adolescentes. Mundo de niños

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Cuento: Blancanieves. Capitulo 3

Al despertar por la mañana muy feliz y llena de energía y vitalidad, Blancanieves vió a Kansha  sonriente a su lado, que le dijo:

- ¡Hace un día precioso esta mañana! ¿te apetece salir? ¡Podemos ir a recolectar bayas! –  le dijo lleno de entusiasmo.

- Claro que si. Prepararé un buen desayuno para los dos y después saldremos, si te parece bien.¡Estoy hambrienta!

- Me parece fantástico – contestó Kansha con una sonrisa.

Blancanieves preparó entonces un suculento desayuno a base de frutas, leche de cabra y pan casero. Antes de empezar a comer, Kansha cerró los ojos y murmuró algo que Blancanieves no entendió bien.

- ¿Qué estabas diciendo?-

- Simplemente le daba las gracias al universo por este desayuno tan delicioso-

Cuando terminaron de desayunar, fueron al bosque a recolectar bayas: moras, frambuesas y arándonos, y muy pronto la cesta de Blancanieves estuvo llena hasta los topes. Cuando terminaron, Kansha volvió a murmurar algo.

- ¡Qué suerte hemos tenido por haber recogido un montón de bayas en un momento!-

-Ahora te llevaré a mi sitio preferido del bosque, que es un hermoso manantial de agua limpia y cristalina. Ya verás, es el agua mas fresca y pura que hayas bebido nunca -

Pronto llegaron a un paraje espectacular con enormes y majestuosos árboles, y delicadas flores que crecían entre la hierba. Allí, entre las rocas, se oía el rumor del agua del manantial, y Kansha se acercó invitando a Blancanieves a beber.

- ¡Es realmente fantástica y en este fabuloso paraje aun más!

Kansha bebió también agua del manantial con gran deleite y luego volvió a murmurar unas palabras.

- ¿Estás dando las gracias otra vez?- Le preguntó entonces Blancanieves.

- Sí, y te invito a que tú lo hagas también, pues debemos sentimos agradecidos a la vida, incluso en los momentos difíciles y dolorosos que nos hacen sufrir, pues debemos mirarlos como etapas de aprendizaje.

  -Cuando damos las gracias recuperamos nuestro estado natural de bienestar y felicidad que todos merecemos-

-La actitud de agradecer nos conecta con nuestra verdadera esencia, y nos permite ver el lado bueno y maravilloso de existir-

- Creo que lo entiendo – contestó Blancanieves – Todo lo que me ha pasado al principio lo veía como una gran desgracia, pero pensándolo bien, si no hubiera sucedido, no sabría nada de vosotros, los Kodama, y de vuestra sabiduría. Sí, me siento muy agradecida de haberos conocido, y de todas las cosas maravillosa que estoy aprendiendo con vosotros.

Esa noche, antes de acostarse, Blancanieves dio las gracias por todas las cosas buenas que habían en su vida, pues descubrió que eran muchas.

Al día siguiente, cuando la luz del amanecer la despertó, Kansha ya se había ido y lo había sustituido Kuriētā, pero no sin antes dejarle una nota que decía así:

- Gracias por brindarme tu compañía y confianza -

Blancanieves sonríó y dijo en voz baja: – Gracias a ti, Kansha-

Cuando termino de leer la nota, escuchó la vocecilla alegre de Kuriētā :

-¿Cómo se encuentra hoy nuestra invitada especial?-

-¡ De maravilla ¡ –  contesto Blancanieves.

- Es fantástico que te sientas tan bien, porque además te conviene -

- Cada vez que piensas o sientes algo, emites una energía que ha formado ese pensamiento o emoción, y esta energía afecta al mundo exterior  material.

- Piensa que eres como un imán y atraes hacia ti todo lo que vibra en la misma frecuencia que tus pensamiento y emociones -

- Si piensas y sientes cosas positivas como por ejemplo :

-¡Qué feliz que soy y qué suerte que tengo! ¡Tengo una salud perfecta! – El mundo atraerá hacia ti estas cosas, pero si piensas y sientes lo contrario, como: -¡ Qué mala suerte tengo, porque todo me sale mal ¡ – también lo hará.

- ¿Entonces, si me esfuerzo por ver el lado bueno de la vida y mi vibración es de  alegría, atraeré cosas buenas a mi vida?-

-¡No me cabe la menor duda!

 -Pero, algunas veces, situaciones que nos  ocurren y nos parecen malas, a la larga resultan ser buenas, y por eso nos resulta difícil comprenderlas en el momento. Pero debemos intentar aprender de ellas para hacernos más sabios y fuerte

-¡Es asombroso. Me parece mágico! – exclamó Blancanieves.

- En cierto modo así es, pues los humanos llamáis magia a todo lo que no entendéis.

 -El verdadero secreto para crear la realidad son nuestras emociones y los sentimientos, pero no diciéndote simplemente que “soy feliz”, sino también sintiéndolo con todo tu corazón, y con el tiempo acaban influyendo sobre nuestra realidad de la manera más imprevisible -

- Debes tener cuidado con los sentimientos y pensamientos negativos, como el miedo y el odio mantenidos constantemente, pues también acaban atrayendo  cosas negativas. Por eso debes estar siempre atenta, como un cazador esperando su presa, y cuando estos pensamientos oscuros aparezcan por tu cabeza, inmediatamente los cancelas dándote la orden mental de “cancelar”, y lo sustituyes enseguida por pensamientos positivos -

- Creo  que a partir de ahora voy a tener muy presente lo que me has enseñado – dijo Blancanieves.

-Bueno, no hablemos más y vamos a dar un paseo por el bosque. A disfrutar de todas las maravillas de la naturaleza, elevando nuestra energía y atrayendo hacia nosotros toda la plenitud y la abundancia del universo-

Al volver a casa, Blancanieves se sintió muy feliz. Se acostó y durmió profundamente, y cuando despertó al amanecer del nuevo día, Kodama Shizen apareció ante ella con la bandeja del desayuno y una gran sonrisa.

- ¡Qué lujo! – dijo Blancanieves – ¡desayuno en la cama! -

- ¡Sí, sí, pero no hay tiempo que perder! ¡Tengo que enseñarte un montón de sitios preciosos! -

- ¡Qué bien! – dijo Blancanieves ilusionada  – ¡no te preocupes, que no tardo nada! -

Al cabo de unos momentos, Blancanieves ya había terminado y estaba preparada para salir.

- ¿A donde vamos?-

-Sorpresa. Ya lo veras – le dijo Shizen.

Era muy temprano y después de andar un rato, llegaron a un pequeño lago.

- Shsssss… ten cuidado y no hagas ruido. Esperaremos aquí, detrás de este árbol – le dijo Shizen.

-¿Pero, a qué esperamos? – Pregunto Blancanieves intrigada.

-Se paciente y lo veras -

Al cabo de unos minutos, apareció un gran ciervo con su magnifica cornamenta en dirección al lago, para beber, y enseguida se acercaron también otros animales, como conejos, ardillas, un zorro, un grupo de jabalís, etc.

-¡Qué maravilla, ver tan de cerca todos estos fantásticos animales! ¡Me encantaría poder acariciarlos…! ¿Tú crees que los ahuyentaría si me acercara un poco más? – Dijo Blancanieves.

- Puedes intentarlo tomando estas hojas y ofreciéndoselas al ciervo, pero acercándote muy despacio y sin hacer ningún movimiento brusco-

Blancanieves hizo entonces lo que le había dicho Shizen, y como por arte de magia, al cabo de un momento, el magnifico ciervo estaba comiendo de la propia palma de su mano. Blancanieves aprovechó entonces para acariciar su lomo con suavidad, llena de emoción y gratitud, sin que el animal se asustara lo más mínimo. Poco después volvió muy despacito hasta donde la esperaba  Shizen

-¡Ha sido un momento mágico que nunca olvidare! ¡Gracias de corazón!-  le dijo entusiasmada Blancanieves.

-La naturaleza nos brinda siempre bienestar y formas muy sencillas de recargar nuestra energía. Fíjate en ese gran árbol y apóyate en su tronco de espaldas. Con la columna y cabeza bien derecha, coloca tus manos también sobre el tronco y permanece así durante un tiempo. Luego dime qué has sentido.

Tras hacer lo que Shizen le había indicado, le dijo:

- Es muy curioso, pero me siento más fuerte y llena de energía y vitalidad.

- Los árboles son fantásticas fuentes de energía que siempre podrás usar cuando te sientas decaída.

 

- Cuando vuelvas a tu mundo, no te olvides de la fuente inagotable de energía vital que es la naturaleza. Incluso si vives en una gran ciudad, puedes tomar el sol en tu terraza de vez en cuando, incluso en invierno.

Planta un árbol. Camina descalza por la orilla del mar, porque  te descargará de energía negativa, y también sobre la hierba fresca, cargándote así de vitalidad y pureza.

-No lo olvidaré- le dijo  Blancanieves.

Cuando al anochecer estuvieron de vuelta en la cabaña, Blancanieves le dijo a Shizen:

- Creo que ha llegado el momento de que vuelva a mi casa-

- Me gustaría despedirme de todos los Kodama-

Al decir esto a Shizen, en pocos minutos fueron apareciendo todos allí. Primero Yurushi, luego Yume y Sonzai, más tarde Meisō y al final Kansha y Kuriētā.

 - Quiero despedirme de vosotros y daros las gracias por todo lo que me habéis enseñado. Ahora me siento una persona distinta, más fuerte y capaz de enfrentarme a cualquier cosa que me pueda suceder. No puedo permanecer por más tiempo aquí escondida, por muy a gusto que me encuentre-

 -Es una sabia decisión- dijo Meisō.

 -Nosotros te guiaremos hasta el pueblo más cercano – añadió Shizen.

-Puedes volver a visitarnos siempre que lo necesites – le propuso Yurushi.

-También nos podemos ver en sueños –  le dijo Yume sonriente, y los demás asintieron.

- Bueno, entonces queda claro que esto no es una despedida, sino un “hasta pronto” pues volveré a menudo a recargarme  de energía y a disfrutar de vuestra compañía.

 Finalmente Blancanieves abrazó cálidamente a cada uno de ellos y los besó con cariño.

                                                Fin

 

 

 

 

 

 

Cuento: Blancanieves. Capitulo 2º. Crecimiento personal para niños y adolescentes. Mundo de niños

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Cuento: Blancanieves. Capitulo 2º

Al despertar era Sonzai el que estaba con ella.

Sonzai le enseñó los lugares más bellos del bosque, incluido un pequeño lago de aguas azules y cristalinas, donde Blancanieves tomó el baño más maravilloso de su vida, nadando entre preciosas flores de loto y peces de colores. Pero cuando llegaron a casa, Blancanieves parecía preocupada.

-¿No lo has pasado bien hoy en el bosque?- Le preguntó Sonzai.

- ¡Claro que si, en realidad mejor que nunca!-

-¿Y sabes por qué lo has pasado tan bien?

- Porque aquí es todo precioso- dijo Blancanieves.

-Eso es verdad, pero esa no es la razón por la que te has sentido tan bien-

- ¿Y estonces cual es?- preguntó ella.

-La razón es que has estado todo día atenta, observando, disfrutando y sintiendo el momento, sin preocuparte de nada más-

-Pero ahora te sientes triste porque estas pensando en el pasado o en el futuro ¿no es así?-

-Tienes razón, estaba pensando en todo lo que me ha pasado, y en el miedo que me da volver a mi mundo y enfrentarme a mi madrastra-

-No debes pensar en esas cosas. Ni el pasado ni el futuro existen. Sólo podemos hablar del pasado por nuestros recuerdos, pero ya no está ahí, ya pasó y no lo podemos cambiar, y algo parecido pasa con el futuro, pues todavía no a sucedido y es tan sólo algo que imaginamos o tememos. Lo único real es el momento presente-

- ¿ Y como puedo vivir el presente? -

-La capacidad de vivir el presente se puede practicar. Debes observar tus pensamientos y cuanto te des cuenta que estas pensando en el pasado o en el futuro, volver al momento presente, al aquí y ahora-

-Creo que lo entiendo. Como el pasado no lo podemos cambiar y tampoco podemos conocer nuestro futuro, es una tarea inútil pensar en ellos y más aun sufrir-

-Lo has captado- dijo riendo Sonzai y se quedó junto a ella hasta que se durmió.

Cuando a la mañana siguiente  Blancanieves despertó, vio a  Kodama Meisō. Él no se dio cuenta de que ella se había despertado, porque estaba sentado en el suelo, con los ojos cerrados y las piernas cruzadas en posición de loto y parecía ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor.

Blancanieves estuvo observándolo largo rato, pero no quiso molestarlo porque estaba muy quieto y parecía una estatua, y su respiración era casi imperceptible. Cuando al fin abrió los ojos, estuvo aun un rato sin decir palabra y luego saludó amablemente a Blancanieves:

-Buenos días ¿cómo te encuentras esta mañana?-

-Muy bien- contestó ella – Perdona mi curiosidad, ¿pero qué estabas haciendo tan quieto y en silencio?

-Estaba meditando- dijo Meisō

-¿Y en que consiste eso de meditar?-

- Se podría decir que la meditación es un ejercicio continuado de atención, cuyo fin es controlar el parloteo incesante del pensamiento.

 -¿Nunca te as fijado que  tu pensamiento es como una especie de voz en tu cabeza que nunca deja de hablar, y al que es muy difícil hacer callar? Sino, inténtalo y verás; prueba a no pensar durante tres minutos, que no es demasiado, y yo te avisaré cuando hayan pasado. ¿Estás preparada?

 -Estoy preparada- le dijo Blancanieves.

 -Ala de tres: una, dos y tres-

 Blancanieves cerró los ojos y al cabo de unos 30 segundos le dijo a Meisō:

 Es imposible, no puedo, mi pensamiento no me obedece, y lo curioso es que hasta ahora no me había dado cuenta!-

 – Y lo peor de esa falta de control sobre el pensamiento – dijo Meisō – es que a veces tu pensamiento se puede comportar como tu peor enemigo y te atormenta diciéndote cosas como:  tú no puedes hacer eso…tú no tienes el valor necesario… tú no eres capaz….. -

 – ¿Y yo podría aprender a meditar?-

 – Claro que si, sólo es cuestión de entrenamiento-

 – Te llevaré a mi lugar preferido del bosque para que hagas la primera practica-

 Meisō llevó a Blancanieves a un lugar maravilloso en el bosque, donde los árboles habían crecido en circulo formando una especie de refugio. Cerca se oía el rumor de una cascada y todo transmitía paz y tranquilidad.

 – Siéntate como yo con las piernas cruzadas y la espalda recta. Cierra los ojos, inspira, mantén el aire en tus pulmones y exhala lentamente. Siente cómo el aire entra fresco por tu nariz y luego sale mas caliente.

Deja ir tu ira, deja ir los miedos, libera tu mente de pensamientos negativos

concentrándose en tu respiración. Cuando respiras te llenas de calma, cuando respiras te llenas de paz.

Imagina  que estás en una pequeña barca que navega por el río.

Recuéstate y permite que la corriente te lleve lentamente.

Siente la fresca brisa nocturna sobre tu piel, escucha el relajante canto de los grillos en la intimidad de tu barca y déjate mecer por las onduladas aguas.

Ahora que te sientes completamente tranquila y relajada, sigue concentrando tu atención en la respiración.

Cuando quieras terminar, haz una ultima respiración lenta y profunda y abre despacio los ojos.

Al cabo de 20 minutos mas o menos, Blancanieves abrió los ojos.

 -¿Qué tal, cómo te encuentras? – Le preguntó con interés Meisō.

 -¡De maravilla, me siento más relajada que nunca, es como si todos mis problemas hubieran perdido importancia! -

 – ¿Entonces, has conseguido vaciar tu mente de pensamientos?-

 – ¡Si, aunque no todo el tiempo, claro!, pero sí en algunos momentos. Cuando me daba cuenta de que estaba pensando me concentraba en mi respiración y los pensamientos se desvanecían enseguida -

 – Con la práctica cada vez te será más fácil, aunque para dominar la meditación debes practicar todos los días, al menos quince o veinte minutos diarios.

Con la meditación podrás aliviar tus dolores, tranquilizarte cuando estés nerviosa, también te ayudará a mantener el control ante los problemas, y a conocerte mejor y sentirte mas feliz.

Esa noche antes de acostarse, Blancanieves meditó de nuevo y durmió profundamente.

Continuará…

No te pierdas los maravillosos secretos que nos desvelaran Kansha, Kuriētā y Shizen.

Cuento: Blancanieves. Capitulo 1º. Crecimiento personal para niños y adolescentes. Mundo de niños

 

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El cuento que  hoy te cuento,

no es un cuento por que yo  lo cuento,

Solo es un cuento, si despierta en ti algún sentimiento.

                

Hoy os voy a contar un cuento clásico Blancanieves pero actualizado. En esta versión Blancanieves es una bella modelo que recibe las sabias y mágicas enseñanzas de los siete Kodamas

Era un día de invierno, y Ana miraba la nieve caer desde la ventana abierta de la cocina, mientras cortaba las verduras para el arroz distraídamente, cuándo se hizo un pequeño corte en el dedo con el cuchillo. Al agitar la mano, tres gotas de sangre fueron a caer sobre la nieve que se había acumulado sobre el alfeizar de la ventana.

Ante aquella imagen, inmediatamente le vino a la cabeza el cuento de Blancanieves, que empezaba de una forma similar.

Ana estaba embarazada y en ese momento decidió que la niña que llevaba en su vientre se llamaría Blancanieves.

No mucho tiempo después nació su hija, que era blanca como la nieve. Tenia los labios rojos como la sangre y el cabello negro como el ébano, pero al nacer ella, Ana murió.

Un año más tarde, su padre, un importante hombre de negocios, volvió a casarse. Su nueva esposa era una famosa modelo muy bella, pero muy vanidosa.

Blancanieves fue creciendo  entre las luces de los focos y los fotógrafos de moda, mientras se hacía más bella cada día. Cuando cumplió los 14 años, era tan hermosa como la luz del día, y mucho más que su madrastra.

Un día, el fotógrafo de una importante revista de moda, se fijó en ella y le dijo:

-¿Nadie te ha dicho que tienes una belleza muy especial? Podrías trabajar como modelo, igual que tu madrastra. Permíteme hacerte unas fotos y estoy seguro que todas las agencias de modelos se pelearán por ti -

Blancanieves accedió y en poco tiempo se convirtió en la modelo mas cotizada del mundo. Su rostro aparecía en vallas publicitarias, anuncios de televisión y portadas de revista, eclipsando por completo a su madrastra, que palidecía de envidia. Desde entonces, cada vez que veía a Blancanieves, sentía que se le revolvía el corazón. Tal era el odio y los celos que abrigaba contra ella, que no podía ni dormir. Así que, finalmente, decidió deshacerse de ella.

Contrató a un asesino a sueldo que, haciéndose pasar por fotógrafo, la llevaría hasta un lejano bosque y luego la mataría.

Pero Blancanieves era tan hermosa, encantadora e inocente, que el sicario fue incapaz de matarla.

Él le contó lo que sucedía y le dijo:

-¡Huye y escóndete en este gran bosque! que yo volveré y le diré a tu madrastra que ya estas muerta.

Y allí la dejo en medio del bosque, abandonada a su suerte.

La pobre chica se encontró sola en el inmenso bosque. Tenía mucho miedo y el menor ruido la sobresaltaba. Como no sabía qué hacer, echó a correr por entre la maleza y las piedras, pero los animales del lugar pasaban saltando por su lado sin causarle el menor daño. Siguió corriendo mientras le quedaron fuerzas, hasta que se ocultó el sol.

Entonces se acurrucó contra el tronco de un gran árbol y se quedó dormida.

Al despertar, se vio rodeada de unos pequeños seres verdes con aspecto de niños.

-¿Quienes sois?- les perguntó.

-Somos los Kodama, espíritus del bosque- le dijeron los siete seres a coro. -¿ Y tú quién eres?-

-Me llamo Blancanieves-

-¿Y cómo has llegado hasta aquí?-

Entonces les contó que su madrastra había dado orden de matarla, pero que el asesino que había contratado le había perdonado la vida finalmente, y ella, asustada aun, había estado corriendo todo el día por el bosque, hasta que al atardecer, exhausta, se refugió al pie del gran árbol donde ellos la habían encontrado.

-Si quiere puedes quedarte aquí en el bosque, que nosotros cuidaremos de ti-

-¿ Y donde viviré?- les preguntó.

-No muy lejos de aquí hay una cabaña de caza, que desde hace años nadie usa, y podrías vivir allí. En el bosque encontrarás todo lo necesario para sobrevivir y alimentarte y nosotros te enseñaremos cómo hacerlo.

-¡ Sería maravilloso!- exclamó Blancanieves con una sonrisa.

Los Kodama la condujeron entonces hasta la vieja cabaña de caza, y Blancanieves quedo encantada al verla por lo bien conservada que estaba.

- Es preciosa y con una buena limpieza quedará como nueva. Estoy muy agradecida-

-Para que nunca estés sola nos turnaremos y cada día uno de nosotros te hará compañía-

Durante el primer día Blancanieves estuvo muy ocupada limpiando y arreglando la cabaña y buscando comida en el bosque con la ayuda del Kodama  Yurushi, pero al final del día, cuando ya había terminado y por fin se pudo sentar un rato junto al acogedor fuego de la chimenea, sintió como un profundo sentimiento de ira y odio hacia su madrastra crecían en ella.

Su bello y amable semblante cambio por completo y sus facciones se hicieron más duras. Entonces Yurushi le dijo:

- ¿Qué te sucede? Noto la energía negativa de los pensamientos  que se han apoderado de tu mente-

-Tienes razón. Estaba pensando en mi madrastra. Ella y yo nunca simpatizamos, pero nunca había imaginado que pudiera llegar a ser tan cruel y malvada como para querer matarme. Eso es algo que no le perdonaré nunca-

Entonces Yurushi, que la escuchaba con atención, le dijo:

- El perdón no limpia la culpa de quien te ha hecho daño, sino que te libera de la amargura que dejó esa persona en tu corazón. Tu puedes decidir perdonar a alguien, aunque ese alguien, como por ejemplo tu madrastra, no esté arrepentido de lo que te  ha hecho, porque cuando le perdonas, esa persona no queda libre de culpa, si no que tú quedas libre del resentimiento y el odio, y de este modo puedes vivir en paz y feliz, dejando ir los sentimientos que te duelen y te hace daño.

Blancanieves se quedo muy pensativa y dijo:

-¿Entonces el perdón es para mi, para que yo me sienta mejor y el que yo la perdone no la hace menos culpable?

-Exacto. Veo que lo as comprendido perfectamente-

Esa noche Blancanieves durmió muy bien.

Al despertar, Yurushi ya no estaba y el que la acompañaba era Kodama Yume, que estaba a los pies de su cama.

-Hola, buenos días- dijo Blancanieves.

-Buenos días- contesto Yume muy educadamente.

-Hoy he tenido un sueño maravilloso. Muchos días no me acuerdo de lo que sueño, pero hoy tengo un recuerdo muy claro, casi como si fuera real.

-Me gustaría mucho que me contaras tu sueño-

- A mi también me hace ilusión contártelo. He soñado que volaba a la luz del amanecer  sobre unas majestuosas montañas de un verde intenso, el aire era agradable y fresco, y olía a hierba y a tierra mojada. De vez en cuando atravesaba alguna nube blanca que me refrescaba con su agradable  humedad.

Me dirigía a visitar  a mi buena amiga Odam, que me esperaba mientras estaba pintando unas hermosas vidrieras en su casa, que estaba en medio del bosque junto a un gran árbol-

-Realmente es un sueño muy hermoso-

-Los sueños son una parte muy importante de nuestra vida. Pasamos mucho tiempo soñando, y normalmente es algo a lo que no le damos importancia, pero mediante la concentración y la atención, es posible tomar el control y vivir nuestros sueños completamente “despiertos”, dándonos cuenta de que estamos soñando mientras lo hacemos. Ha esto se le llama sueño lúcido.

La sensación de este “despertar” es imposible de describir, porque hay que vivirlo. La experiencia es maravillosa y, a veces, más real que la vida misma. Con el sueño lúcido puedes mejorar tu creatividad, vencer tus miedos, reafirmar tu confianza y explorar mundos maravillosos.

-¿Y como puedo controlar mis sueños?-

- Lo primero y más importante es recordarlos, y  para ello debes repetir todas las noches, poco antes de dormirte: “al despertarme recordaré mis sueños con claridad”-

-Si durante tus sueños sueles volar o hacer cualquier otra cosa que se repita con frecuencia, aunque sea una pesadilla, imagina todas las noches, justo antes de dormirte – esto es muy importante – que te despiertas dentro de ese sueño que te es tan familiar. Si consigues despertar dentro del sueño, podrás soñar lo que quieras.¿No te parece fantástico?

-Me encanta la idea de poder soñar lo que yo quiera y voy a empezar a practicarlo esta misma noche- le dijo Blancanieves.

- A veces, al principio, no resulta fácil, pero si no te rindes y eres constante, seguro que finalmente lo conseguirás-

Blancanieves paso un día estupendo con Yume y por la noche tuvo maravillosos sueños.

Continuara…..

No te pierdas los maravillosos misterios que nos desvelan los Kodamas en el siguiente capitulo.